Un Ministerio de Seguridad

Patricio Navia

Época 904, junio 14, 2002

 

Después de semanas de responder a acusaciones sobre si fue posible evitar los atentados del 11 de septiembre pasado, la Casa Blanca ha intentado tomar el liderazgo proponiendo la creación de un super ministerio de seguridad doméstica que coordine las actividades de la CIA, FBI y otras 22 agencias de gobierno. 

 

En un discurso televisado a la nación, el presidente estadounidense anunció su más reciente plan para combatir el terrorismo en suelo norteamericano. El anunció vino después de un par de semanas donde el centro de atención se centró primero en lo que el presidente sabía sobre los planes terroristas de Al Qaeda antes del 11 de septiembre primero y en la incapacidad de compartir y coordinar información de inteligencia entre el FBI, la CIA y otras agencias de inteligencia estadounidense que, según especulan algunos, podría haber ayudado a anticipar la estrategia terrorista de utilizar aviones de pasajeros como misiles.

 

El presidente Bush propuso combinar 22 agencias de gobierno, que en total emplean a 169 mil funcionarios y manejan un presupuesto combinado de 37,4 mil millones de dólares anuales en un solo ministerio de seguridad doméstica. Aunque el presidente no anunció a quién tenía destinado para ese cargo, hay amplio consenso que el puesto lo debería ocupar el zar de la seguridad doméstica, Tom Ridge.  Ridge fue nombrado días después de los atentados en medio de mucha especulación sobre la importancia de su puesto, pero la falta de presupuesto y su posición formal de 'asesor del presidente' no permitieron que su oficina tuviera la importancia originalmente deseada.

 

Como esta iniciativa debe contar primero con el apoyo de ambas cámaras del Congreso, se cree que Bush no quiso exponer inmediatamente a Ridge a las indagaciones de los congresistas. Pero además, Bush quería enviar el mensaje que ahora sí su gobierno tomaría todas las medidas para lograr que se coordinen esfuerzos y se eviten los atentados. O al menos para que se evite esta serie de acusaciones que sugieren que los atentados hubieran podido ser prevenidos de haber existido un mejor diseño institucional del aparato de seguridad estadounidense.

 

Pero tan pronto como Bush hizo su anuncio, sus críticos enfatizaron el hecho que la reestructuración deja fuera a las dos agencias más importantes de seguridad, el FBI y la CIA. Han sido éstas las que han recibido las principales críticas por ser incapaces de anticipar las actividades terroristas y no haber podido conectar todas las piezas de un puzzle que se fue armando poco a poco, y que fue parcialmente detectado por diferentes agentes en diferentes ciudades estadounidenses. Si bien es cierto este nuevo ministerio incluiría a la policía de inmigración, la guardia costera y una serie de laboratorios y centros de inteligencia, la decisión del presidente de mantener la independencia y autonomía de la CIA y del FBI ha sido recibida con escepticismo por demócratas y republicanos del congreso.

 

Las audiencias públicas llevadas a cabo en la Cámara y el Senado han puesto de manifiesto la mala organización interna del FBI y la CIA, organismos diseñados más para combatir en la Guerra Fría que para identificar al enemigo que logra infiltrarse en suelo norteamericano para realizar acciones terroristas. La opinión pública, aunque rápidamente eximió al presidente de toda responsabilidad, no ha sido tan bondadosa con las dos agencias más famosas de seguridad estadounidense. Aunque la gran mayoría de los estadounidenses cree que los ataques no se podrían haber evitado, una mayoría aún superior cree que el FBI y la CIA no hicieron bien su trabajo.

 

Por eso que cuando la propuesta presidencial llegue al Capitolio, es muy probable que senadores y representantes se esmeren, meses antes de las elecciones de noviembre, en parecer aún más preocupados de la seguridad doméstica que el mismo presidente y busquen incluir al FBI y la CIA en el ambicioso plan de reestructuración.

 

Arreglando las sillas de la cubierta del Titanic

Tal vez la crítica más fuerte, y probablemente menos justa, para el nuevo plan del presidente llegó del senador por Massachussets Edward Kennedy, de cuyo estado salieron los dos aviones que se estrellaron contra el World Trade Center en Nueva York, comparó la situación de la seguridad doméstica estadounidense con el desastre del Titanic. Lo que está haciendo el presidente, señaló, Kennedy, es simplemente mandar a arreglar las sillas de descanso en la cubierta del Titanic. Otros influyentes senadores demócratas y republicanos, especialmente aquellos que han estado conduciendo las audiencias públicas para investigar lo que se sabía sobre los planes de Al Qaeda antes del 11 de septiembre, sin llegar tan lejos como Kennedy, también han dejado ver su interés por incluir en la reforma al FBI y la CIA.

 

 

 

 

¡Por fin! Para este próximo número necesitariamos un texto tuyo sobre la tensión entre la

CIA y el FBI.

El formato sería el siguiente:

Título corto.

Entradilla: 300 caracteres.

Texto General: 3.700 caracteres.

Recuadro: 700 caracteres.