Lagos y sus círculos de poder

Patricio Navia. Capital (Octubre de 1999)

 

¿Y que hay de los candidatos para Ministro del Interior si gana Lavín?  No se especula mucho al respecto, porque a nadie ha pensado seriamente que Lavín pueda llegar a La Moneda el 2000. Como en las películas, aunque en un momento parece derrotado, el héroe siempre gana. El héroe es Ricardo Lagos. Su dedo acusador en abril de 1988 lo catapultó como futuro candidato presidencial.

 

Once años después, Lagos va a ser presidente (el tercer concertacionista, no el segundo socialista, como gusta decir). El camino fue largo, pero predecible. Derrotado en su intento de ser senador en 1989, se convirtió en gestor de políticas públicas desde Educación. El 93 forzó unas primarias que sabía perdidas de antemano y, en los nuevos tiempos de Frei, forjó alianzas con empresarios a través de sus licitaciones en Obras Públicas. Construyó caminos. Dejó el gabinete en Agosto del 98 y logró convencer a la DC para tener primarias. Las ganó con holgura. Acto seguido se dedicó a reunificar esas dos grandes familias que forman la concertación (el socialismo y la DC). Igual que un piloto de Fórmula Uno, acaba de salir de los pits, y aunque su ventaja se ha reducido, todos apuestan a un Lagos presidente. Y para evitar conjeturas, yo soy el más laguista de todos.

 

¿De quién estamos hablando?

Chile es un país conservador, gusta del orden, de la autoridad, aunque con Pinochet, terminamos cansados. Aylwin fue un presidente compasivo; Frei, un administrador preocupado de la gestión empresarial.  Diez años después de Pinochet, los chilenos están listos para que la autoridad regrese a La Moneda.

 

En ese sentido, Lagos será mucho más como Pinochet que como Aylwin o Frei. Demócrata y liberal, concentra autoridad y gusta de la disciplina.  Es más militar de lo que reconoce. Pinochet dijo que en Chile no se movía una hoja sin que él supiera. Lagos podría decir lo mismo y también le creeríamos.  Respetuoso de la jerarquía, Lagos es el tipo de presidente que le gusta a la derecha. Es también lo que la díscola izquierda necesita.

 

Por decirlo de alguna forma, Lavín es como Allende. Incapaz de controlar a los partidos que lo apoyan, intenta un acercamiento directo con la gente. La caminata por el cambio es la UP.  Lagos en cambio nunca sería el compañero presidente (Lavín sugiere algo equivalente, un número 800 para dejarle mensajes).  Lagos es un estadista. Es temperamental, pero entiende y ha internalizado bien el concepto de autoridad. Cuando se inconformó durante la presidencia de Frei, presentó la renuncia. Un hombre honorable, refinado, al estilo antiguo. Grita y regaña, es perfeccionista y trabajólico. Hosco a veces, el hombre siente el peso de la nación en sus espaldas. Y no solo quiere administrar, quiere entrar al top ten de los presidentes chilenos de todos los tiempos.

 

Lagos—mas allá de las mezquinas infamias que circularon para la campaña de 1989—es como un descendiente de un presidente autoritario, de un lider personalista que concentra el poder. Da ordenes a granel, y sonríe poco. Es un presidenciable, no producto publicitario.

 

El desfile de los favoritos

Durante el período Frei, nos acostumbramos a hablar del círculo de hierro. Aunque tuvo invitados temporales, el círculo lo constituyó siempre el triunvirato Carlos Figueroa, Raúl Troncoso y Edmundo Pérez Yoma. Entre los invitados, primero llegó Genaro Arriagada, pero cuando se fueron Germán Correa y Victor Manuel Rebolledo, Arriagada perdió su cercanía. Vinieron luego como relevos Brunner y Villarzú, ambos terminaron cayendo por el desgaste. Aninat, que nunca fue parte del círculo, siempre se preocupó de estar en buenos términos con el triunvirato. Cuando Troncoso quedó en interior por la enfermedad de Figueroa, y Pérez Yoma estaba en Buenos Aires, la terna Troncoso-Arrate-Biehl pasó a la historia con más pena que gloria.  Hoy, cuando termina su mandato, Frei es acompañado por la dupla Pérez Yoma-Insulza, con Troncoso en un papel secundario y Figueroa aconsejando desde fuera de la cancha. 

 

Y así, por la fuerza de la costumbre, cuando se habla de Lagos, ya es común preguntar ¿Quiénes constituyen su círculo de hierro?  Lo inusual es que haya respuestas diversas y discusiones acaloradas porque nadie sabe a ciencia cierta cuál es el verdadero círculo de poder del candidato. Pecando de simplificar a extremo, digamos que Frei quiso ser presidente y lo fue. Lagos, en cambio, quiere llegar al poder. Con Frei, el poder pasó de un círculo a otro porque el presidente jamás lo ejerció; él nombraba los ministros, pero eran éstos los que ejercían el poder.

 

Todos los hombres del candidato

Y pensando que Lagos es como Frei, muchos discuten dónde está realmente el poder detrás del trono de Lagos. Los candidatos sobran. Están los Históricos, los Aliados de los 80, la Fundación Chile 21, el Eje PS-PPD-PRSD, la Fundación Tiempo 2000, los DC Recién Llegados, el Gabinete de Frei, los Empresarios Simpatizantes, los Amigos Personales.

 

Entre los Históricos están Heraldo Muñoz, Ernesto Ottone, Enzo Faletto, Eduardo Trabucco, Eugenio Lahera, Marcelo Contreras y Anibal Palma. Algunos formaron parte de los "suizos," el grupo de neutrales que Lagos inventó cuando se dividió el PS en 1979.  El candidato había salido del PR a comienzos de los 60. Después no militó. Estuvo con Allende el 64.  Pero para el 70, aunque apoyó a la UP, no hizo campaña. Su puesto de secretario general de la Universidad de Chile no se lo permitía.  Después, durante la UP, perdió la secretaría general a manos de la lista DC-derecha encabezada por Boeninger. De ahí se fue a la FLACSO.  En uno de los tantos cambios de gabinete, Allende casi lo nombró ministro de educación. Luego vino la designación como embajador en la URSS, el Senado no lo confirmó. En su momento, fue interventor del Banco Edwards. No cobró sueldo y fue a presentar su renuncia apenas ocurrido el golpe de 1973.

 

Entró al PS en 1979, meses antes que el partido se dividiera entre Almeyda y Altamirano.  Lagos quiso ser neutral e inventó a los "suizos." El dijo que si eran tan pocos, ¿para qué andarse peleando?  Lo cierto es que si Lagos hubiera sido de los peces gordos, le habrían obligado a definirse. Porque Lagos no estaba a la altura de los grandes del PS, pudo permanecer neutral.

 

Vivió el exilio en Argentina y en Carolina del Norte, donde se dedicó a ser académico, y de los buenos. Luego regresó a Chile en 1979.  Los Históricos son aquellos que estaban junto a Lagos antes de que éste renunciara a las Naciones Unidas y presidiera la Alianza Democrática en 1983. 

 

Los Aliados de los 80 son un grupo más grande. Carlos Ominami es el símbolo. Están también Sergio Bitar, Ricardo Nuñez, Nicolás Eyzaguirre, Jaime Gazmuri, José Miguel Insulza, Carolina Tohá, Pilar Armanet, Ricardo Solari y José Joaquín Brunner. Muchos se le unieron entre su presidencia de la Alianza Democrática en 1983 y la formación del PPD en 1988. Los del 89 lloraron la derrota por Santiago Poniente como algo personal. Empujaron y obtuvieron las primarias del 93. Y no se amilanaron ante esa derrota ya prevista por todos. Discutieron las mejores estrategias para volver a intentarlo y el 30 de mayo del 99 se sintieron tan victoriosos como el mismo Lagos. Se probaron la banda presidencial. Les quedó. Y les gustó.

 

La Fundación Chile 21 la armó Lagos para promover su campaña y allí han tenido cabida también los Históricos y los Aliados del 89. Con el tiempo llegaron Jaime Estévez, Francisco Vidal, Adriana del Piano y otros. En la Fundación Chile 21 no se conoce el término trabajo en equipo.  El que está más cerca de Lagos se siente más seguro. Tener oficina en el mismo piso aumenta la autoestima. Viajar con el candidato en el mismo auto, almorzar o hablar con él varias veces al día, ser mencionado por el candidato más veces en una reunión tranquiliza las almas, sube los bonos. La Fundación Chile 21 es la corte del rey. Viven por su obra y gracia.  Algunos tenían sus feudos personales antes, pero al llegar a la Chile 21, el futuro político personal depende de la suerte del candidato. Son leales, pero también ambiciosos. Y porque saben que no todos podrán acceder a  ministerios o embajadas, las desconfianzas abundan.

 

El Eje PS-PPD-PRSD reivindica a Lagos como suyo. Lagos oficialmente milita en el PPD, aunque goza de membresía PS vitalicia. Los partidos se sienten responsables del triunfo de las primarias. Saben que Lagos tiene mucho arrastre personal (que puede traducirse en un caudal de votos en las municipales del 2000 y las parlamentarias del 2001), pero los partidos se sienten claves cuando hay que facilitar voluntarios para el puerta-a-puerta. Nuñez, Bitar y Sule son interlocutores de Lagos, ya sea como amigos de los 80, o como líderes de sus partidos. Pero también están los poderes fácticos al interior del PS y el PPD. En el PS están las tendencias (Nueva Izquierda de Escalona; Megatendencia de Nuñez, Ominami, Estévez, Montes, Viera Gallo, Insulza, Gazmuri e Isabel Allende; el Tercerismo de Juan Pablo Letelier y Ricardo Solari; y el Colectivo de Pamela Pereira). En el PPD, además de Bitar y Pancho Vidal, Guido Girardi y Jorge Schaulsohn también se sienten poderosos, manejan votos y recursos. 

 

Distinta es la situación de Luis Maira (PS) y Victor Manuel Rebolledo (PPD). Los dos se vieron muy ansiosos de negociar con Frei en 1993. "La traición del 93" la llaman algunos. Ellos, junto a otros líderes del eje PS-PPD-PRSD desgastados en el gobierno de Frei (Jorge Arrate, Germán Correa) tendrán que buscar donde refugiarse. En el Chile de Lagos no tendrán puestos importantes.

 

Anselmo Sule logró alinear al PRSD detrás de Lagos. Navarrete, que no quería, terminó quedándose con el Comité Olímpico (no podrá esperar que alguna ciudad candidata le done dinero para una campaña senaturial futura). Sule ya no buscará volver al Senado, le puso precio al apoyo del PRSD: la cancillería. Lagos, el candidato, recuerda que sólo siendo presidente puede nombrar ministros. Y cuando sea Presidente, recordará que el presidente nombra a los ministros solo.

 

La vertiente DC

La Fundación Tiempo 2000 es en realidad Villarzú y sus amigos. Leal a Eduardo Frei, Villarzú nunca calzó con otros hombres leales al presidente. Porque el ex director de presupuesto del gobierno de Pinochet trastabilló, Aninat llegó a Hacienda. Y con Arriagada, Pérez Yoma y Figueroa, Villarzú siempre tuvo problemas. Cuando su estrella se terminó de apagar en este sexenio, Villarzú madrugó para acercarse a Lagos.  En la jornada lo acompañaron Pérez Yoma y otros freístas decididos. Muchos DC votaron por Lagos por convicción. Villarzú (que no dijo por quién votó) se acercó al candidato por intuición política. Después de todo, era más hombre de Frei que de la DC.  Los DC de Tiempo 2000 fueron los primeros en entrar al mundo Laguista.

 

Los DC Recién Llegados los pidió Lagos y los mandó el partido. Y porque el candidato natural busca ser continuidad y cambio a la vez, trajo a Carlos Figueroa, Genaro Arriagada y Roberto León. Lagos hubiera querido también otros. La ardua y a veces agresiva campaña eliminó toda posibilidad de que llegara Zaldívar. Gabriel Valdés nunca ha hecho campaña por nadie que no sea el mismo; el presidente de América Latina aparecerá en televisión y en mítines, pero jamás será jefe de campaña, él no está para esas nimiedades. Lagos pidió primero a Carmen Frei. En realidad realmente hubiera querido un mensaje de Eduardo Frei Montalva dándole su bendición. 

 

Genaro Arriagada salió derrotado del gabinete de Frei después de anunciar un gobierno modernizador (que terminó debiendo afrontar temas "políticos" casi más difíciles que los de Aylwin). Pero su llegada al comando de Lagos en junio tranquilizó a muchos. "A lo mejor Genaro no es buen estratega político," dijo un asesor, "pero sabe cómo ganar campañas."  El cerebro detrás de la Campaña del No llegó a construir puentes entre el mundo DC y PS-PPD, en los municipios, en las provincias, donde resulta tan difícil organizar los comandos de campaña.  "En mayo éramos enemigos y ahora Rafael Moreno anda haciendo campaña por Lagos en la Sexta Región," reclamó una delegada en el Consejo General del PS en agosto en Santiago: Arriagada llegó para limar asperezas.

 

El Gabinete de Frei no son necesariamente los amigos del Presidente. Ahí encontramos a sus ministros de confianza actuales: Pérez Yoma, Insulza, Aninat (cada día menos, y cada día más su subsecretario Marfán) y Mladinic.  Ellos se comunican con el comando de Lagos, quieren liderar el equipo de transición, evitar un co-gobierno de facto pero evitar también problemas de coordinación. Algunos esperan continuar en el gabinete; otros tienen los ojos puestos en el Senado.  Los freístas más cercanos piensan en el 2005 (Frei-Lagos-Frei).

 

Empresarios, amigos y demases

Entre los Empresarios Simpatizantes están Marco Colodro, Fernando Bustamante, Blas Tomic y Máximo Pacheco. Hay otros, pero siguen de lejos, no quieren ser vistos (todavía). Evitan ser parias de un mundo empresarial fiel al pinochetismo. Los amigos empresarios financian la campaña y cabildean a sus colegas para que ayuden.  Allí también podemos ubicar a Fernando Flores, que ha tenido una relación difícil con Lagos, pero que ahora ya se ha puesto definitivamente la camiseta y brinda su apoyo y sus contactos para obtener fondos para la campaña del candidato.

 

Los Amigos Personales no tienen gran figuración pública pero son sumamente cercanos al candidato. Está Marco Colodro (que antes de ser empresario es amigo de Lagos) y Victor Tokman (economista argentino, su ex-jefe en el programa de empleos para América Latina y el Caribe de la ONU). También hay que mencionar a su asistente personal por varios años ya, Carlos "el Cacho" Rubio y Carlos Ugarte.  Y el grupo lo completan Luisa Durán, esposa y compañera en el sentido más amplio del término y el hijo mayor de Lagos, Ricardo Lagos Weber, funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores.

 

Hay también otros círculos, no tan cercanos, pero influyentes en aspectos puntuales.  Un grupo de economistas dialoga regularmente con el candidato: Nicolás Eyzaguirre, Mario Marcel, Roberto Zahler, Andres Bianchi y Andrés Velasco. Este grupo no está cohesionado pues estos economistas pertenecen a su vez a diferentes escuelas.  Hay un círculo de artistas que mantiene una relación fluida con el candidato y están también representantes de la sociedad civil y las ONGs. Luego está su equipo de imagen y publicidad, formado por Javier Martínez, José Manuel Salcedo, Manuela Gumucio y la recién llegada Patricia Politzer.

 

¿Hay alguien detrás?

¿En cuál de todos estos círculos se esconde el poder detrás del trono?  En ninguno. El período Frei nos mal acostumbró.  Dado que Frei no quería ejercer el poder él mismo, se formó en forma natural un círculo de hierro que ejerció el poder a nombre del presidente.  Durante los seis años, muchos entraron y salieron del círculo de hierro.  En ocasiones se suscitaron conflictos sangrientos entre los hombres cercanos. Pero ni aún así Frei se decidió a asumir el poder en sus manos.

 

Lagos en cambio, candidato ahora y presidente después, deja muy en claro quién ostenta el poder. Los círculos que se han formado no son círculos de poder. Son círculos para el poder.  El ejercicio es, en todo caso, inútil. Una vez electo, Lagos nombrará él sólo a quienes constituirán su círculo íntimo en La Moneda.  Lagos, el hijo único, el lobo estepario, el tipo de presidente autoritario y jerárquico que gusta a la derecha, el próximo presidente de Chile, volverá a utilizar el dedo. No será, esta vez, un dedo acusador.