Los otros presidenciables

Patricio Navia

Capital #133, junio 4, 2004

 

Aunque tener tantos presidenciables conlleve externalidades negativas para la Concertación, el reciente ingreso al ruedo electoral de los PPD Sergio Bitar y Fernando Flores contribuye con un capital invaluable para el futuro concertacionista. Las aspiraciones presidenciales de ambosa se fundan en su capacidad de generar ideas y demostrada habilidad para implementarlas. Ellos suman mucho más de lo que pudieran restar al proceso de la Concertación. En una coalición donde muchos creen que para ganar basta con la popularidad en las encuestas, la presencia de Bitar y Flores garantiza que, cualquiera sea el resultado final, la plataforma oficialista el 2005 tendrá una cuota saludable de ideas y propuestas de futuro.

 

En general, es más común ver múltiples candidatos en la oposición que en el oficialismo. En Estados Unidos, el partido en el poder usualmente define a su candidato antes que el de oposición. Pero en Chile, la multipartidista Concertación siempre ha tenido más democracia interna que la Alianza, donde las decisiones sobre candidaturas presidenciales han excluido a sus simpatizantes. La obsesión gremialista por proteger la candidatura de Joaquín Lavín ha producido los mismos efectos nefastos en la generación de ideas que produce la ausencia de competencia en otros ámbitos de la economía. Sabiéndose dueño de la candidatura aliancista, Lavin no ha renovado su agenda de propuestas. Aunque todavía tiene tiempo, su obsesión mediática lleva a pensar que la innovación no será parte central de su campaña. 

 

Por cierto, la existencia de tantos candidatos concertacionistas implica costos. Como no existe un mecanismo preestablecido para la nominación del abanderado, la opinión pública pudiera percibir que en la Concertación reina el desorden. Ya que varios abogan por suprimir las primarias, privilegiando un mecanismo elitista y excluyente, el ingreso de candidatos proclamados por dirigentes de partidos alimenta las sospechas que la Concertación ha caído cautiva de los sectarismos de los 4 partidos que la componen.

 

Pero si finalmente la Concertación acepta las primarias abiertas y vinculantes como el único mecanismo legítimo para la selección del candidato, la presencia de múltiples candidatos traerá más beneficios que costos. Además de fortalecer al ganador, las primarias abiertas dejan ver las debilidades de candidatos aparentemente promisorios. En vez de dividir, las primarias fortalecen al partido al sacar de carrera a los candidatos más débiles y menos preparados. Por su parte, los incentivos que tienen los contendientes para elaborar propuestas innovadoras que permitan diferenciarse de los otros presidenciables contribuye a mejorar la artillería de ideas de la coalición. Incluso las disputas que comprensiblemente se generan entre los parciales de los distintos candidatos son casi siempre exitosamente superadas a la hora de enfrentar al adversario común. Aunque la entrada de nuevos candidatos presidenciales concertacionistas confunde aún más el panorama del mecanismo de selección de candidato de la coalición, también obliga a los partidos a transparentar el proceso. Por eso, el ingreso de Bitar y Flores reduce el margen de acción a los líderes partidistas que se oponen a las primarias.

 

Pero la mayor contribución de estas dos nuevas candidaturas presidenciales está en el campo de las ideas. Ante la enorme popularidad de las dos candidatas ministras, los nuevos presidenciables han buscado diferenciarse destacando su capacidad para poner propuestas innovadoras sobre la mesa. El ex senador por Tarapacá y ahora Ministro de Educación Sergio Bitar y el actual senador por Tarapacá y exitoso empresario Fernando Flores han contribuido con propuestas innovadoras y audaces al debate al interior de la Concertación. Aunque ambos poseen debilidades evidentes a la hora de compararlos con Alvear y Bachelet, sus fortalezas respecto a las populares ministras son también innegables. Bitar y Flores son mucho más entusiastas y visionarios a la hora de pensar y hablar sobre el futuro de Chile que las cuidadosas ministras. Lógicamente, para hacer viables sus candidaturas, necesitan también desempeñarse bien en las encuestas de opinión pública. Pero aún si no lograran instalar sus nombres como favoritos entre el electorado, las propuestas que ya han realizado y que seguirán poniendo en el debate fortalecerán la candidatura de quién resulte electo como candidato presidencial del oficialismo.