Szczaranski, protagonista de la fama

Patricio Navia

Revista Capital, #103, marzo 14, 2003

 

“Para obtener esta tranquilidad quiero leer algo absolutamente “light” y liviano… Para eso me acabo de comprar dos “best seller”. Me voy a leer primero el de la geisha (Me llamo Anita Alvarado) y después me voy a leer El bisel del espejo: mi ventana (de Clara Szczaranski). Quiero empezar con la “geisha” para acostumbrarme a ese tipo de ambiente.” (El Mercurio, diciembre 1, 2002).

 

La frase es de Miguel Fredes, ex procurador fiscal del Consejo de Defensa del Estado (CDE) en Rancagua que renunció por discrepancias con Clara Szczaranski sobre el caso coimas en diciembre del 2002. Con esa recomendación, me compré ambos libros. Pero a diferencia del libro de la Geisha, que detalla sus aventuras, Szczaranski omite los temas que la convirtieron en controvertido personaje de protagonistas de la fama de la política nacional. No discute su matrimonio con el ex cura jesuita Renato Hevia ni su controvertida decisión de irse en contra de AeroContinente el 2002. Todo el mundo tiene derecho a decidir qué contar y qué cosas guardarse para la privacidad. Pero cuando uno se decide a escribir una biografía, omitir los detalles que han cautivado la atención de los voyeristas es casi una estafa.

 

Muy pocos de los que compraron el libro estaban interesados en sus antepasados inmigrantes, su admiración por Italia o su molestia por los virulentos ataques de El Mercurio y algunos políticos derechistas. Es más, su vida es tema para un libro única y exclusivamente por las controversias que la han rodeado. Una autobiografía de Mauricio Flisfish (presidente CDE, 1977-1990) sería difícil de promover en el competitivo mercado de los libros. La mayoría de los que compramos el libro queríamos saber sobre sus amores con Renato Hevia (¿Cuándo comenzaron? ¿Cómo se conocieron? ¿Se involucraron antes de que él dejara los hábitos?), o sus motivos para emprenderlas contra AeroContinente.

 

Pero Szczaranski nos entregó una biografía pacata, egoísta y pudorosa. Casi como cuando el Canal 13 decide cerrarnos la ventana a la vida íntima de Protagonistas de la Fama, prohibiéndonos ver todo lo que ocurre dentro, Szczaranski anuncia que abre las puertas de su privacidad para después pudorosamente obviar los temas candentes. Yo quiero que me devuelvan la plata.

 

El libro combina una serie de divagaciones sobre su exilio en Italia, confusas reflexiones ultrapersonales sobre experiencias vagamente descritas, livianas reflexiones teóricas sobre temas legales y ambiguas formas de justificar ciertos comportamientos que nunca llega a explicitar. Si alguien no está familiarizado con las controversias que la han rodeado, este libro parece una sarta de códigos indescifrables y mensajes escritos en clave. Nombrada presidenta del CDE en 1996, reemplazó a Luis Bates (1993-1996) que a su vez había reemplazado a Guillermo Piedrabuena (1990-93). De los tres, Szczaranski es la de más alto perfil. Mientras Bates se ha convertido en el hombre probidad nacional, Piedrabuena ha sido criticado precisamente por su bajo perfil como Fiscal Nacional. Pero alto perfil no es sinónimo de transparencia. Szczaranski parece poco interesada en aclarar dudas sobre su carrera profesional y académica. Tanto el libro como la página web del CDE señalan que la abogada es “especialista en Ciencias Penales y Criminología Universidad de Roma. Italia 1979.” Pese a hablar de las excelente notas que obtuvo, Szczaranski no llega a aclarar en qué consistían sus “estudios del postgrado” en el Instituto de Ciencias Penales de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad de Roma. De la misma forma, la controversia sobre su afiliación profesional en una oficina de abogados de Santiago es tratada sólo superficialmente.

 

Donde no demuestra pudor, es en su admiración por el presidente Lagos. El hombre que “marcó la diferencia” para ella al regresar de su exilio, “es un verdadero estadista de alto nivel” que “dejará en Chile resultados palpables, propios de quien distingue lo accesorio de lo principal, lo permanente de lo coyuntural, y ve al país en forma integral y a largo plazo, sin olvidar jamás a las personas.”  Al ensalzar a quien la confirmó como presidenta del CDE, Szczaranski demuestra tener algo en común con los residentes del reality show del Canal 13: hay que ganarse y conservar la amistad de los que deciden quién puede seguir siendo parte de Protagonistas de la Fama.