Mucho ruido, pocas nueces: éxitos y fracasos de Lagos el 2000

Revista Capital, Especial de fin de año, diciembre del 2000

 

Los primeros nueve meses de Lagos en La Moneda se pueden resumir en una conocida frase: mucho ruido y pocas nueces. El presidente llegó anunciando cambios radicales en el estilo de hacer gobierno, en la forma en que se relacionaría con el electorado y en las prioridades del gobierno. Lo dijo en su primer discurso minutos después de entrar triunfante en La Moneda: “Aspiro a que el Gobierno que hoy se inicia sea el Gobierno de la imaginación y de la audacia, de la confianza y la solidaridad. Vamos a lo mejor a poder equivocarnos, pero nadie nos va a acusar, ni a mí, ni a mis colaboradores, de no ser capaces de enfrentar los problemas. Nadie será acusado de pasividad o de indolencia. Ahí están los problemas, los afrontaremos diciendo la verdad”.

 

Nueve meses después de asumir el poder, esa es la vara con que tenemos que medir su gobierno. Muchos ya han intentado definir el estilo de Lagos. Algunos lo han llamado el líder que no quiso ser, pero otros han insistido en una crítica de la campaña: no es Lagos sino la gente que lo acompaña. En parte porque el presidente mantiene una popularidad saludable, la mayoría de los dardos apuntan a la Concertación. La falta de disciplina, ideas y caras nuevas, las contradicciones internas y el desgaste del conglomerado a menudo se citan para explicar el lento caminar de esta administración. 

 

Al presidente parece no incomodarle esta situación. A ojos de la opinión pública él lo está haciendo bien aunque la Concertación lo haga mal. Pero esa dualidad en las evaluaciones no  resistirá mucho tiempo. Lagos es el capitán del barco, el barco es Chile y la Concertación es la tripulación. Aunque el capitán lo esté haciendo bien, si no ordena y pone a trabajar a la tripulación, más temprano que tarde el barco se puede ir a la deriva.

 

El desánimo del que tanto se habla no se debe a la lenta reactivación del empleo, todos saben que eso se corregirá. El desánimo que preocupa es el que afecta a la tripulación del barco. En la Concertación existe un clima de pesimismo y desmotivación. Los concertacionistas no se ven gobernando más allá del 2005 y muchos comienzan a preparar un retiro ordenado. Pese a ser la alianza de gobierno más exitosa de la historia nacional, la Concertación ahora parece dividirse entre autoflagelantes que dicen “lo hemos hecho mal, nos iremos sin lograr los objetivos” y autocomplacientes que señalan “lo hicimos bien, es hora de irnos.”

 

Así pues, Lagos termina el año 2000 en condiciones similares a las que terminó el 1999: sorprendido. Teniéndolo todo para apuntarse victorias, el triunfo se hace elusivo. Hace un año no logró asegurarse el sillón presidencial en primera vuelta, hoy no logra imbuir entusiasmo entre sus correligionarios y eso la opinión pública lo registra. No es el país el que tiene problemas, es la Concertación. Y Lagos necesita, sin dejar de ser líder de Chile, asumir que él es también líder de su alianza.

 

De los principales eventos del año 2000, se pueden destacar aciertos, fracasos y aquellos eventos que pudiendo ser grandes aciertos o estrepitosas derrotas al final sólo quedarán en anécdotas. Lo que más hay son anécdotas, porque esta ha sido una administración que no comete grandes errores, pero tampoco logra grandes victorias.

 

Viajar poco, pero bien

Su predilección excesiva a visitar el extranjero fue una de las críticas que más recibió Frei. Su último viaje, con familia y leales asesores, para visitar al Papa y salir de compras en Roma evidencia el exceso al que llegó este presidente que correctamente quiso posicionar a Chile en el mundo globalizado. Consciente de dichas críticas y haciéndose cargo de la promesa populista y desatinada de Lavín de vender el avión presidencial, Lagos ha viajado poco al extranjero. Los cortos viajes, no obstante, fueron bien escogidos y mejor logrados. De todos, el que probablemente más recuerden los historiadores fue la visita a Seattle y Silicon Valley. Si Aguirre Cerda fue el presidente de la educación y Frei y Allende los presidentes del cobre, Lagos quiere ser el presidente de Internet. Sus reuniones con los CEOs de Microsoft, Oracle, Cisco y Hewlett Packard le dieron un espaldarazo a la estatura y legitimidad internacional que ya gozaba el presidente más popular y respetado de América Latina.

 

Espacio Público, espacio de todos

Al abrir las puertas de La Moneda y de los edificios públicos, Lagos se ganó una popularidad impensada. Este presidente quiere que los chilenos se sientan y sepan ciudadanos. Aunque acercar el gobierno a la gente es una tarea más complicada que la de abrir puertas, los millones que ya han cruzado La Moneda se sienten un poco más dueños de los destinos de la patria.

 

¡Me termina las colas ya!

La advertencia a la ministra de salud le proporcionó un espaldarazo de legitimidad a una mujer que se encuentra frente a uno de los desafíos más grandes del gobierno. Si Chile no logra modernizar su cobertura y acceso a la salud, no podremos ser un país desarrollado. Las colas se acabaron, pero persisten las esperas y la desigualdad de acceso. Michelle Bachelet logró no obstante posicionarse y se consolida como la ministra más popular del gabinete. Ahora que se apuntaló bien, tiene que empezar a hincarle el diente a la crisis de la salud.

 

Ética y probidad

Aunque Lily Pérez sin querer facilitó el extintor para que Insulza terminara de apagar el incendio de las indemnizaciones, el rayado de cancha realizado por Lagos sobre la ética y probidad fue sin cavilaciones y paró rápidamente la hemorragia. Pero Lagos, como ha sido característico de la Concertación, no pudo corregir los daños del pasado. El presidente fue demasiado bondadoso con aquellos que olvidaron que al gobierno se llega para servir y no para servirse.

 

Independencia de los tribunales

La posición de Lagos respecto al juicio a Pinochet ha sido simple como un anillo. Mientras la derecha se debate entre seguir a Lavín en el abandono del octogenario Pinochet—cuando Buchi asestó su inmoral golpe a los jubilados, Pinochet tendría que haber tomado nota: la derecha deja botados a los viejos—o unirse a la cruzada “Pinochetizar sin transar”, de la Fundación Pinochet, Martínez Busch y otros apologistas de la dictadura, Lagos ha defendido la independencia de los poderes del estado. Así mata dos pájaros de un tiro. El Benemérito del Ejército se enfrenta a los fantasmas de los detenidos desaparecidos y el poder judicial se independiza y moderniza. Con la complicidad de los medios, la UDI vive en el adulterio de querer casarse con la democracia sin todavía divorciarse de la dictadura. En esta encrucijada no vale anular por la iglesia.

 

Mesa de Diálogo

Aunque la heredó del gobierno de Frei, Lagos insistió en darle protagonismo a esta iniciativa que magistralmente implementó el ministro de defensa Pérez Yoma. Con Pinochet detenido en Londres, la Mesa de Diálogo se constituyó más que para encontrar soluciones de verdad, para distensionar el ambiente. El tema de los detenidos desaparecidos se solucionará cuando las comandancias en jefe demuestren que para ellos la defensa de los derechos humanos es más importante que la defensa de sus compañeros de armas que sembraron el terror. Juntar en solemne ceremonia a la plana mayor de políticos, líderes militares, religiosos y civiles en La Moneda no es suficiente para encontrar los cadáveres de los asesinados por la dictadura. Transformar al parlamento en una mera oficina de partes que registra las iniciativas de La Moneda sin cuestionarlas en su forma ni en su fondo tampoco ayuda a consolidar la democracia. Tanta fanfarria no dio resultados. La labor acuciosa de los jueces en cambio, ha logrado ir esclareciendo hechos, encontrando cadáveres y procesando responsables.  La independencia de los poderes requiere que el presidente gobierne, que el parlamento produzca buenas leyes y que los tribunales investiguen y sancionen crímenes. Los empresarios deben dedicarse a emprender proyectos y ganar dinero y los militares deben protegernos de enemigos externos.

 

La Martita

Cuando anunció su candidatura, la idea parecía razonable. A diferencia de la familia Frei, yo no necesité que Pablo Halpern me convenciera personalmente. Comparado con Martita, Lavín era un político tradicional. Su triunfo en la comuna de Santiago en las presidenciales se explicaba en gran medida por la ventaja que el candidato UDI sacó entre las mujeres. Pero a la DC siempre le ha ido mejor con las mujeres que al PS, además Martita podría hacer una campaña anti-región metropolitana. Podría haber sugerido, por ejemplo, que en las calles de su municipio sólo se pudieran estacionar residentes de Santiago para así complicar a Lavín que en 6 años necesitará votos en toda la región metropolitana. Pero los Lavín Boys, anticipando las debilidades de su candidato, optaron por sacar la campaña de los medios. Cual Testigo de Jehová, el alcalde estrella se dedicó a golpear puertas, de casa en casa. Martita en cambio optó por defender a su marido, reclutó a todos los chilenos apellidados Frei y se rodeó de desgastados asesores políticos. La invadió el síndrome Valdés, se sintió con mejor derecho a ser alcalde y esperó que el pueblo la aclamara. Sus asesores le hicieron más daño que bien. El ex agregado de prensa en París, André Jouffe, que logró notoriedad al ser acusado (aparentemente por justas razones) de plagiar un libro sobre las primeras damas, ni siquiera intentó copiar algunas ideas (que no tienen copyright) sobre cómo realizar campañas. Cuando se destapó el escándalo de las indemnizaciones y su ex asesora Verónica Barahona defendió la legalidad de su contrato en ENAMI y su comisión de servicio para la primera dama, la suerte de Martita ya estaba echada. Desde la inauguración de los caracoles comerciales Chile no vivía un fracaso de marketing tan devastador.

 

Voto voluntario, inscripción automática

En su discurso del Bella Artes apenas asumido su gobierno, Lagos prometió enviar legislación para hacer el voto voluntario, la inscripción automática y dar el voto a los que viven fuera. Aún no lo ha hecho. Y es que muchas de las iniciativas legislativas anunciadas por el gobierno en marzo, luego en mayo y finalmente en noviembre todavía no se convierten en proyectos de ley. Si se siguen esperando condiciones más favorables nos quedaremos anclados un año más en muchas de estas propuestas “simples” que el presidente anunció cuando iniciaba su mandato.

 

Ministros estrellas

Llegaron al gabinete prometiendo un cambio de estilo, juventud y dinamismo. Pero los problemas los han frenado y en ocasiones han parecido sobrepasarlos. Nicolás Eyzaguirre, con la persistencia del desempleo y el difícil parto que ha resultado la ley de OPAs y la de Evasión Tributaria, todavía no ha podido posicionarse como hombre fuerte en el gabinete. Pero aunque él no lo vea así aún, su lento despegue lo ha protegido del riesgo de una caída estrepitosa. El triministro de Gregorio tiene más dependencias bajo su responsabilidad que lo que cualquier persona normal puede efectivamente controlar. Sólo se ha dedicado a apagar incendios. A la falta de tiempo para emprender iniciativas se añade que su subsecretario Alvaro Díaz comulga con otro credo económico. Si de Gregorio no lo convierte o no se deshace de él, seguirá dedicado a ser bombero cuando lo suyo tiene que ser mejorar la gestión de las empresas públicas, privatizar y desarrollar marcos regulatorios adecuados. Huepe y García siguen desgastados. Cuando Lagos finalmente se deshaga de ellos el daño estará hecho. Ya cumplimos nueve meses sin influencia de la SeGPres en el parlamento y el vocero Huepe carece de credibilidad. En La Moneda hay un solo ministro, Insulza, los otros dos son edecanes civiles. Alvear llegó a renovar Cancillería, pero en vez de construir consensos se enfrascó en una guerra de baja intensidad con el subsecretario Muñoz. Mientras tanto en cancillería siguen enviando cables (no e-mail) para comunicaciones oficiales. Así los dinosaurios se entronizan en sus pequeños espacios de poder (“Seprerep” significa ‘su excelencia el presidente de la república’) en un reducto del Chile del siglo XIX. Aylwin hace tiempo está sobrepasada, los estudiantes terminaron el año sin recibir sus pases escolares.¿Siguen Campos y Krauss en el gabinete?

 

MERCOSUR y NAFTA

Todos concordamos en la necesidad de globalizarnos. Pero asociarse con Brasil y Argentina pudiera no ser la mejor idea en estos días. Lagos tiene razón en que Chile no puede pretender ser el llanero solitario. Pero Argentina y Brasil no han sido garantía de estabilidad en el pasado. A estas alturas, el tratado de libre comercio con Estados Unidos es la nueva versión del cuento de Pedrito y el lobo. Cancillería debería establecer una estrategia clara e inequívoca para el posicionamiento de Chile en el mundo. CORFO, ProChile, el Comité de Inversiones Extranjeras y la Dirección de Comercio Exterior de Cancillería deberían responderle a un solo jefe.

 

Cuotas políticas

La Concertación está formada por partidos, la democracia sin partidos fuertes se debilita. El ejemplo de Perú es decidor y también el de Brasil. Pero los partidos necesitan también incentivos para modernizarse. El sistema binominal crea un oligopolio de representación política. No hay un mercado libre para ofertas políticas, el sistema casi garantiza un cupo a cada coalición. Es como si la ley de carriers de larga distancia obligara al cliente a dividir equitativamente el tiempo de su llamada telefónica entre dos compañías. La competencia supone un sistema donde algunos ganan y otros pierden. El deseo de victoria genera los incentivos para mejorar la calidad de los servicios. Sin una ley electoral conducente a la competencia para elegir senadores y diputados, no sorprende que los partidos de la Concertación demanden que el cuoteo político se extienda también a los nombramientos administrativos. El sistema electoral heredado de la dictadura le dio al cuoteo político el status de ley. Y mientras no se corrija eso no podemos pretender esperar que la administración pública actúe de un modo diferente.

 

El gobierno soy yo

Cuando ha alzado la voz para “retar” a camioneros, comandantes en jefe, estudiantes y otros grupos, el presidente parece asumir el papel de padre autoritario. Igual que Pinochet, Lagos es de los que quieren controlarlo todo. El desaforado senador vitalicio dijo en su momento que en Chile no se movía una hoja sin que él lo supiera. Lagos dijo que el gobierno era el y que las señales que enviaba eran buenas. Más allá del mal genio que parecen compartir algunos presidentes, el recurso de ‘padre autoritario’ al que ha apelado Lagos en ocasiones le ha traído resultados diversos. Al comienzo impresionó y gustó. Luego anduvo cansando un poco, pero igual fue bien recibido cuando el enojo del presidente fue dirigido a los camioneros. El presidente debe ser cuidadoso con sus regaños, pierden efectividad cuando se hacen cotidianos. Y en lo que a la Concertación respecta, el presidente a menudo ha sido más un padre ausente que un padre autoritario. Eso tampoco sirve.

 

¿Golpe de timón? No, más bien levar anclas

No es un cambio de gabinete lo que precisa el gobierno, aunque no le vendría mal. Tampoco es un golpe de timón, concepto que sugiere un cambio de rumbo. El presidente Lagos más bien requiere levar anclas y zarpar.