“Abrir nuevos mundos”: Cuando la filosofía se encuentra con la autoayuda

Patricio Navia

Revista Capital, Julio del 2000

 

El libro de Fernando Flores, Charles Spinosa y Hubert L. Dreyfus (FSD) es una traducción de “Disclosing New Worlds” (MIT Press, 1997). Pese a que no son como el vino, los libros sobreviven al paso del tiempo cuando traen buenas ideas. Usando algo que llaman un enfoque “pluridimensional,” FSD juntan la iniciativa empresarial, la acción democrática y la solidaridad en un solo paquete para decirnos que la modernidad es buena, que no hay que temer a la innovación o al cambio. Y que la mentalidad emprendedora no es incompatible con la democracia.

 

Las bibliotecas y librerías nos enseñan a clasificar libros en alguna categoría. Aunque aparece en la sección de filosofía y humanidades, a diferencia de la mayoría de esos libros, “Disclosing” vendió mucho, y los compradores no eran filósofos. FSD crearon una categoría, libros de autoayuda para gente que no lee libros de autoayuda. Con una narrativa menos motivadora, la discusión presenta ejemplos especialmente seleccionados para demostrar sus tesis, reitera las ideas y hace constantemente llamados a no tener miedo, a ser emprendedores, a cambiar el mundo.

 

Aunque FSD digan que hacen filosofía, en realidad no escriben para académicos o pensadores, sino para quienes quieren cambiar el mundo, o al menos sus mundos personales. Fair game, pero hay que cambiar el libro de sección y llevarlo junto al “Cómo ganar amigos”.  Sólo así lo podemos entender y valorarlo en su real dimensión. No es Kant ni Nietzsche, sino un híbrido de Heidegger y autoayuda. Y eso no es malo. Por el contrario, es una gran idea. Se lee más fácil y no da vergüenza ser intelectual o exitoso y leer el libro a la vez. Pero también le quita sentido a un intento de refutar el libro en un plano teórico.

 

La idea original de FSD apareció en 1995 como artículo en Inquiry, “revista interdisciplinaria de filosofía” trimestral (Dreyfus es miembro del comité editorial.) Lo comentaron intelectuales como Robert Solomon, Charles Taylor, Robert Grant, Albert Borgmann y Chantal Mouffe. En 1997, FSD publicaron “Disclosing” donde incluyeron respuestas a las críticas aparecidas en Inquiry.

 

El éxito del libro sin duda tiene que ver con la propuesta de rediseño empresarial que promueve Flores. Este chileno es un gran vendedor (él si es profeta en su propia tierra, donde algunos lo ven como el mismísimo inventor del Silicon Valley). Entre sus galardones menciona haber sido Ministro de Hacienda de Allende. Pero no olvidemos que con la visión dirigista de la economía de la UP, Economía era el ministerio importante. Aún así, Flores duró poco en su cargo (210 días). Le antecedieron Zorrilla (592 días) y Millas (208), y le sucedieron el Almirante Montero (19 días) y el Contra Almirante Arellano (15). Después de tres años en Isla Dawson, salió al exilio y se doctoró en la U. de California en Berkeley (1982) con su tesis “Administración y comunicación en la oficina del futuro” (87 páginas). Luego, junto al experto computacional Terry Winograd publicó un libro (1986) sobre computadoras y conocimiento, y desarrolló un sistema para conectar computadoras llamo “el Coordinador”, cuyo éxito, de acuerdo al Wall Street Journal, lo dejó “forrado.”

 

Flores se ha dedicado a promover su idea de los emprendedores que utilizan la tecnología, no le tienen miedo al cambio y activamente promueven la creación de mercados y la apertura de nuevos mundos.  En sus seminarios, ha ganado muchos adeptos (“groupies”). Según El Mundo (10/14/99), “en estos cónclaves... se aplica... la provocación a los asistentes, la escenificación de situaciones reales, el debate descarnado, todo aderezado con música, aplausos nerviosos o intervenciones espontáneas. Técnicas de los psicodramas y de los montajes de los telepredicadores americanos... La receta... es pura provocación, una especie de catarsis política donde no faltan canciones, bailes, palmas, chistes, situaciones curiosas.”

 

Independientemente de la veracidad de las tesis planteadas en el libro de FSD, al menos en el caso personal de Flores, funcionaron. Sus seminarios son grito y plata, sus libros venden bien. Este, con sus ideas provocativas auque no siempre bien fundamentadas, logra el objetivo de abrir sino nuevos mundos, al menos algunas puertas.