Shiny Happy People: El gabinete de Lagos

Revista Capital, marzo de 2000

Patricio Navia

 

Yo también nací en el 53...

Once hombres y cinco mujeres. Edad promedio: 47.5 años. El “integrante tipo” del nuevo gabinete nació en 1953, tiene vagos recuerdos del triunfo de Frei en 1964, entraba a la juventud cuando triunfó Allende, y estaba en la universidad para el golpe del 73. 

 

Claudio Orrego, el más joven, cumplió 6 años en 1973. Claudio Huepe, el veterano del grupo, rondaba los 32. Ricardo Solari a los 18 ya militaba en el PS.  De Gregorio apenas tenía 13 años y su colega de Hacienda no llegaba a los 20. Soledad Alvear bordeaba los 22 e Insulza no cumplía aún 30. El nuevo gabinete llegó a la madurez con Música Libre y el Cuesco Cabrera. Sus hijos empezaron la escuela después de la municipalización de la educación (los que fueron a escuelas privadas no notaron la diferencia) y en un par de décadas los ahora ministros cobrarán sus jubilaciones en las AFPs.

 

He cometido el peor de los pecados

Como se ha señalado hasta el cansancio, la Concertación ha cometido un error imperdonable: hacer las cosas bien y no saber comunicarlo.  Los SeGeGobs no han sido buenos comunicadores. Enrique Correa era un gran operador político pero su porte de mono porfiado, barba, regordeta cara y pesada retórica no funcionaban con las cuñas televisivas. Además, en sus cuatro años se dedicó más bien a negociar la transición.  Su asesor, Tironi, nos recordaba—aunque nunca lo creyó—que la mejor estrategia de comunicación era no tener ninguna.  De V. M. Rebolledo nadie se acuerda. J. J. Brunner, mezcla de Andrés Bello y Don Pío, en sus cuatro años de vocero nunca pudo comunicarse con frases cortas y simples. Si hubiera comunicado bien logros y explicado fracasos, el debate entre autoflagelantes y autocomplacientes podría haber sido más sobre visión de país que sobre lo que se hizo o dejó de hacer en 10 años. Arrate Mac Niven pareciera ser el último representante del Chile de Ñuñoa del que habla Lagos pero que la mayoría del país nunca llegó a conocer (Arrate es viñamarino). Educado en Harvard, culto, publicó poemas en El Mercurio a los 9 años (aunque sus novelas de hoy son insufribles y lateras), sus conferencias de prensa recordaban el innovador y complejo estilo de su esposa Diamela Eltit. El último SeGeGob, Carlos Mladinic, es un gran negociador y hombre de risa fácil, pero es difícil ser vocero de gobierno cuando un J. M. Insulza también habita en La Moneda.

 

La Concertación tampoco ha podido explicar sus fracasos. Los pinocheques, los ejercicios de enlace y el boinazo dejan un sabor amargo entre los que gozaron el 5 de octubre. La transición pactada es tema tabú y la defensa de Pinochet resulta aún más incómoda. Unos se autoflagelan por lo que no se hizo, mientras que los otros se autocomplacen con buenos datos económicos cuando se les pregunta por qué sigue habiendo senadores designados. 

 

El nombramiento de Huepe desconcertó a los que creían que el 16 de enero nació una nueva Concertación. Y sobre todo porque el líder de los izquierdistas chascones DC resulta una anomalía en un gabinete de gente joven. Entre cuarentones, el vocero del gobierno es un sesentón. Aunque es un gran operador político, el SeGeGob es candidato favorito para salir en el primer ajuste de gabinete a menos que sorprenda implementando una eficiente política comunicacional.

 

Los hijos de los famosos

Son cinco los hijos de personajes públicos: Mariana Aylwin, Claudio Orrego, Alejandra Krauss, Michelle Bachelet y José De Gregorio. 

 

Hija del expresidente, historiadora, casada con Carlos Bascuñán (jefe de gabinete de su suegro,  1990-94), Mariana Aylwin ganó una diputación por La Florida en 1993. En la Cámara promovió una ley de divorcio, contra la voluntad de la DC. Por su perfil progresista, tendría que haber sido MAPU el 69.  En 1997 fue una de sólo 12 diputados que buscaron la re-elección y perdieron. Después de caer derrotada por la rubia liberal RN Lily Pérez, se fue al MECE. Su inclusión en Educación era esperada por todos. Pero, ¿cómo puede entrar tan fácilmente al gabinete alguien que siendo hija del popular ex presidente pierde la re-elección en la cámara? Irónicamente, Aylwin enfrenta el desafío de implementar un sistema educacional de igualdad de oportunidades que privilegie la meritocracia por sobre los apellidos, las influencias o el “pituto.”

 

Claudio Orrego, 33 años es hijo del homónimo fallecido diputado DC.  Graduado de la Kennedy School de Harvard, va a Vivienda y Bienes Nacionales. Joven brillante, es carta de recambio en un partido que aprovecha bien el capital político de los apellidos. Por cierto, hay decenas de chilenos con similar grado académico de Harvard que no llegarán a ser ministro a los 33 años. Y aunque le sobran méritos--su trabajo en el Comité Interministerial de Modernización lo demuestra--de haber nacido hijo de empleado fiscal en provincia no habría ocupado ese ministerio a esta edad. 

 

Alejandra Krauss es hija de Enrique Krauss. Su nombramiento responde al cuoteo. Lagos prometió nombrar cinco mujeres y quince ministros. Para cumplir la promesa de las 5 mujeres, dejó un 16º ministerio, el de Krauss.

 

Michelle Bachelet es hija del general de la FACH ex ministro de Allende que murió en extrañas circunstancias después del golpe. Experta en temas militares (Chile no está listo para una Ministra de Defensa), la doctora Bachelet trabajaba en el MinSalud. Su designación fue posible cuando la Nueva Izquierda (Escalona) del PS vetó a María E. Feres que iba a Trabajo por haberse opuesto a la reforma laboral. Faltaba una mujer, y como Bachelet no podía ir a Trabajo, su nombramiento en Salud dejó fuera a Hernán Sandoval, amigo personal de Lagos. Bachelet, si maneja bien sus cartas y se asesora adecuadamente, puede convertirse en la Alvear del PS.

 

José De Gregorio es hijo de un ex secretario general de la DC. Pero el economista ha hecho también carrera fuera de Chile, donde nadie conoce al papá. Y aunque el nombramiento le cayó del cielo luego de que Juan Villarzú y Francisco Frei fueran vetados para el triple ministerio, si logra modernizar, rediseñar funciones y fusionar eficientemente los tres ministerios, Economía podría incluso competir con Hacienda por el control de la política económica. Pero coordinar a cuatro subsecretarios requerirá un esfuerzo mayor que el que enfrenta el titular de Hacienda.

 

Las otras mujeres

Soledad Alvear terminó siendo mesita de centro.  En diciembre llegó a salvar a Lagos, pero terminó cobrando demasiado caro.  Después de una gran labor en SERNAM y en Justicia, para evitar quemarse desechó Interior y SegPres. Exigió Cancillería. Con ello, la servidora pública ejemplar se transformó en una presidenciable adversa al riesgo.  En el ir y venir de la negociación, se hizo de rogar y se puso exigente; se quebró. Al final terminó moviendo mal sus piezas: no habla inglés y sabe poco de política exterior. Además de aprender, tendrá que enfrentarse a una burocracia cerrada que odia advenedizos y que se maneja con códigos incomprensibles para el resto de los mortales. Y Lagos, que resintió la presión, le impuso a Heraldo Muñoz, su amigo y fiel colaborador, como subsecretario.  Pero si Alvear logra reformar la diplomacia chilena (segundo Jurassic Park nacional) como hizo con el Poder Judicial, le hará un gran favor al país.  De lo contrario, su candidatura presidencial será un bluff y terminará siendo un Valdés Subercaseux: candidata perfecta, pero sin agallas.

 

Adriana del Piano es amiga y fiel colaboradora de Lagos. Ex MAPU, la nueva directora del SERNAM proyecta una imagen técnica y aburrida, pero también honesta y conciliadora. Su trabajo será difícil pues debe consolidar los avances realizados y desarrollar políticas que permitan a la Concertación mejorar su apoyo entre las mujeres. 

 

 

El “Nico” y el “Pepo”

La visita de Nicolás Eyzaguirre,  José De Gregorio, Alvaro García y Mario Marcel a NY organizada en noviembre del 99 por Karen Poniachik fue el debut en público del equipo económico de Lagos.  Después de calmar las aprensiones de Wall Street, el grupo cenó en casa de Andrés Velasco con profesores y estudiantes de NYU. García y Eyzaguirre se sabían favoritos. Velasco y De Gregorio defendían la vida académica. Velasco va a Harvard y su amigo a Economía.

 

Eyzaguirre es candidato a doctor en Economía en Harvard. Massad ostenta el mismo “título” en Chicago. El “Nico” es también hijo de la actriz Delfina Guzmán, y después de un paso por CEPAL en los 80s, entró al Banco Central donde llegó a ser Jefe de Estudios. Actualmente es uno de los directores ejecutivos del FMI.  Este ex integrante de un conjunto folclórico es una extraña mezcla de tecnócrata aburrido y artista bohemio. No hubiera aguantado a los economistas CIEPLAN por aburridos; ni a los Chicago Boys de Kast por sus posturas católicas integristas. Eyzaguirre cree tener méritos para recibir el título del ministro más apuesto, aunque el calificativo de más cercano a Lagos pesará mucho más.

 

De Gregorio si obtuvo un doctorado en economía, en MIT. Luego fue investigador en el  FMI hasta el 94, cuando se convirtió en director de política económica en Hacienda.  El 97 pasó al Centro de Economía Aplicada de la Chile. Cuando fue nombrado, estaba de profesor visitante en la UCLA (donde enseña su amigo Sebastián Edwards). Ahora querrá mantener un perfil técnico en un super ministerio que necesariamente tendrá peso político. La designación de María Eugenia Wagner como Subsecretaria de Hacienda catapulta al “Pepo” como el hombre de peso de la DC en el gabinete económico.  Tendrá que granjearse una buena relación con los senadores DC, particularmente Foxley y el clan Zaldívar, si quiere evitar caer víctima de las tensiones que surgirán entre el gobierno y la bancada DC. 

 

El círculo de hierro político

Más que círculo, aquí hay un protón y dos neutrones. Por las mañanas Alvaro García sale a trotar y luego se toma un desayuno de frutas, granola y yogur dietético. Huepe, chileno de la vieja guardia, parte el día con café y pan con mantequilla. Insulza, si pudiera, se levantaría por las mañanas, saldría al bosque a buscar algún puma salvaje, lo cazaría con sus propias manos y antes de comérselo crudo, bebería la sangre. A menos que la meditación y el yoga tengan efectos desconocidos en la política palaciega, Insulza terminará arrasando con los otros dos ministros políticos.

 

Para desmejorar aún más su situación, Huepe tiene de compañera de fórmula a Carolina Tohá. Cualquier hija de vecinos ya estaría desaparecida del mapa después de tanto desacierto político.  Pero Tohá tiene apellido, y eso ayuda. Su dupla con Marco Enríquez durante la campaña no logró captar el voto joven. Luego vinieron los autoadhesivos contra el Cura Hasbún. Pelearse con él era contraproducente. Sus seguidores jamás votarían por Lagos y el resto del electorado ya tenía una visión formada sobre el admirador de Rafaella Carrá.  Por su estilo polémico, la Tohá era la menos indicada para ir a SERNAM.  Eso lo entendió Lagos, pero al final la puso como vice-vocera de gobierno. Si pasan seis meses antes que se trance en algún estéril debate público será un milagro.

 

Los ministerios sociales

José Antonio Gómez es hombre de Alvear. Lagos tendrá que granjearse la lealtad de este ministro que nació y creció al amparo de la Canciller.

 

Carlos Cruz fue encargado de concesiones de OOPP cuando Lagos era ministro. Al fusionar Transportes con OOPP, Cruz será ministro TOP. Hay que seguir haciendo caminos, puentes, carreteras, líneas de metro y poner cobradores de tarjetas, no monederos, en las micros de Santiago.

 

Si le creemos a las razones humanitarias, Mario Fernández tiene que llegar a preparar el funeral de Pinochet. Académico de bajo perfil, Fernández recibe un ministerio que la campaña de Lavín convirtió en una cartera técnica preocupada de la compra de aviones, barcos y de los sueldos de las FFAA: una mezcla de ministerio social e infraestructura militar.  En agosto del 98, Frei nombró a J. F. Guzmán pensando que Defensa sería un ministerio técnico;  si ahora se produce una nueva sorpresa, Fernández estará mejor preparado que Guzmán para enfrentarla. El affair Pinochet, en todo caso, se seguirá manejando desde La Moneda.

 

Ricardo Solari es un gran negociador y un mejor estratega. Durante los 70 ayudó a mantener vivo al PS en la clandestinidad, escapando de la DINA.  Entró al gabinete cuando se cayó Feres. Si Insulza cae, Solari llegará de ministro a La Moneda (donde ya estuvo con Boeninger). Lagos lo guarda como as bajo la manga.

 

Jaime Campos va al campo. Lagos en algunos aspectos se Lavinizó, también hizo promesas de campaña populistas. Agricultura debió haber pasado a Economía, pero por los magros resultados de Lagos en las regiones IX y X, la política agrícola seguirá el ejemplo de lo que hacen otros países como EE UU y Francia: proteger al agro de la globalización. El neoliberalismo no llega al campo chileno. La SNA puede respirar tranquila, al menos por el momento.

 

Conflictos partidarios

Casi no se notó: Lagos no le agradeció a los partidos de la Concertación la noche del 16 de enero. Estos resintieron el mutismo del presidente electo, pero tuvieron que guardar silencio.  Como ha recordado Francisco Javier Díaz, el PS carga con el estigma y la memoria de una indisciplina que ayudó a hundir a Allende, por eso tendrá ahora un comportamiento ejemplar. La poca cohesión interna del PPD le resta fuerza a ese conglomerado que más que partido es una sensibilidad. Y la DC se parece cada día más al viejo PR, más preocupada de la distribución de puestos que de asuntos programáticos. 

 

Predicciones para los primeros conflictos

Modelo 1: Insulza controla la agenda política, subyuga o se pelea con Huepe y García. Si los subyuga, se mantiene el triunvirato hasta que Insulza se canse o Lagos se asuste. Si se pelea, hay crisis de gabinete y salen García y Huepe, a menos que Insulza haya acumulado mucho poder, en cuyo caso el presidente sacrificará a su cercano colaborador.

 

Modelo 2: Si no hay conflicto en La Moneda, la luna de miel se acaba después de las municipales de octubre del 2000.  Y si para entonces no han quedado ministros en el camino, un paso por los “pits” debería llevar a un ajuste de gabinete poco antes de que se venzan los plazos para aquellos que quieren ser candidatos en las parlamentarias de diciembre del 2001.

 

Lagos es el primer ministro en llegar a la Moneda sin pasar por el senado. Algunos de los 16 elegidos quisieran mantener la tradición. Para las apuestas: Insulza por ambición (que en exceso termina matando), Alvear porque va corriendo primera (pero la maldición Canciller Valdés pesa), De Gregorio-Eyzaguirre, porque son amigos y de mantenerse aliados serían imparables (pero la presidencia no se comparte). Un amigo budista dijo que la meditación y el yogur podían obrar milagros (sobre todo si en Interior se instala una carnicería) pero un mexicano me recordó que los presidentes presidenciables quieren brillar ellos: Lagos al poder, los ministros a terreno.