Keiko Fujimori: ¿Regreso o renovación del Fujimorismo?

Patricio Navia

Diario Perfil, enero 3, 2016

 

A meses de la primera vuelta presidencial del 10 de abril en Perú, la ex Congresista Keiko Fujimori es la favorita para suceder al Presidente Ollanta Humala cuando su mandato expire el 28 de julio de 2016.  Muchos peruanos dudan de si Keiko constituye el regreso o la renovación del fujimorismo. Asociado con violaciones a los derechos humanos, corrupción y discrecional aplicación de las leyes, pero también sindicado como el responsable de la política económica de libre mercado que ha hecho del Perú el país de mayor crecimiento en América Latina en los últimos 15 años, el fujimorismo divide a los peruanos.  Si Keiko  logra convencer que ella es distinta a su padre, su victoria será inevitable. Si en cambio, la campaña se centra en los fantasmas del pasado, habrá mucha más incertidumbre sobre quién será el próximo presidente del Perú.

 

La hija del ex presidente Alberto Fujimori (1990-2000)—democráticamente electo que luego realizó un autogolpe para asumir poderes dictatoriales—lidera en encuestas con más del 30% de intención de voto en primera vuelta.  En escenarios de segunda vuelta, a realizarse el 5 de junio, Keiko se impone también a todos los posibles contendores. A menos que ocurra una sorpresa—cosa que, por cierto, en elecciones presidenciales peruanas recientes ha sido la norma—los peruanos volverán a votar por un Fujimori 16 años después que el padre de Keiko renunciara a la presidencia, en noviembre de 2000, via fax desde Japón después que un escándalo de sobornos pagados a políticos terminara por derribar su legitimidad ya puesta en duda por su cuestionada segunda reelección a mediados de 2000.

 

Los peruanos conocen a Keiko (nacida en 1975) desde que su padre llegó al poder en 1990. Cuatro años después, producto del quiebre matrimonial de Alberto y su esposa Susana Higuchi, Keiko asumió como primera dama a los 19 años de edad. Keiko completó sus estudios en Boston University, graduándose en 1997. Después de la renuncia de su padre, Keiko mantuvo residencia en el Perú, pero también obtuvo una maestría en Administración de Negocios en la Universidad de Columbia en 2004.  Cuando su padre intentó volver al Perú a fines de 2005, pero fue detenido en Chile, Keiko ya daba sus primeros pasos en política electoral.  En 2006, Keiko obtuvo la votación más alta en el país como candidata al Congreso unicameral.  En 2007, Fujimori fue extraditado al Perú y sentenciado a más de 40 años de cárcel por distintos casos de corrupción y violaciones a los derechos humanos. Con 77 años, el convicto Fujimori representa un motivo de división y conflicto en el Perú.

 

En 2011, Keiko compitió por la presidencia, representando al fujimorismo. Con un 23% de la votación en primera vuelta, logró pasar a la segunda vuelta, en la que fue derrotada por Ollanta Humala—candidato cuya carrera política se inició por su oposición al fujimorismo—por 51,4% a 48,6%.  Desde entonces, parecía obvio que Keiko volvería a competir por la presidencia en 2011.

 

Uno de sus principales rivales para este año serán el ex Presidente Alan García (1985-1990, 2006-2011), líder del centrista y populista APRA, cuyo primer gobierno fue un desastre—con estancamiento económico, hiperinflación, corrupción y terrorismo—y cuyo segundo gobierno fue un éxito (aunque también hubo corrupción) gracias a que García mantuvo las políticas económicas inicialmente impulsadas por Fujimori y mantenidas por Alejandro Toledo (2001-2006)—quien llegó a la presidencia derrotando a García en segunda vuelta.  En 2006, García derrotó en segunda vuelta a Humala, quien a su vez llegó a la presidencia en 2011.  Si se mantiene el patrón de que el perdedor en la segunda vuelta anterior gana la elección siguiente, Keiko debiera suceder a Humala en 2016.

 

La lista de aspirantes presidenciales se completa con el ex presidente Toledo (que tiene pocas chances), con el ex ministro de economía de Toledo; el centroderechista Pedro Pablo Kuczynski (que tiene la misma edad de Alberto Fujimori, pero está en mejor estado de salud); el dueño de la Universidad César Vallejo, un self-made man, César Acuña; el favorito del gobierno de Humala, el ex militar Daniel Urresti, y la izquierdista Veronika Mendoza. El número definitivo de candidatos se conocerá el 11 de enero, cuando se cierran las inscripciones de candidaturas. Pero en 2011 hubo 10 candidatos en primera vuelta y en 2006 hubo 23.

 

Desde el retorno de la democracia en 1980, nunca el oficialismo ha ganado dos elecciones consecutivas. Como el sistema de partidos en Perú es muy fraccionado y las agrupaciones políticas aparecen con la misma facilidad con que desaparecen, ningún gobierno reciente ha tenido mayoría en el Congreso.

 

Consciente de su liderazgo y de los anticuerpos que genera su padre en una mayoría de los peruanos, Keiko ha hecho esfuerzos por distanciarse del fujimorismo. En una charla en Harvard en septiembre de 2015, reconoció los excesos cometidos en el gobierno de su padre (culpando al polémico asesor Vladimiro Montencinos, quien cumple una sentencia aún más larga). Keiko también ha dado su apoyo a la institucionalidad de protección a los derechos humanos en Perú. Pero la candidata no ha querido aclarar si, en caso de ganar, usará la facultad de indulto presidencial para beneficiar a su padre, quien está afectado de salud.

 

En las próximas semanas, a medida que se caliente la campaña presidencial, los rivales de Keiko intentarán convertir el debate en un juicio sobre el gobierno de Alberto Fujimori y caricaturizar a Keiko como un caballo de Troya para el retorno del fujimorismo. El desafío de la hija del ex dictador será distanciarse del legado de su padre y convertir la elección presidencial en una decisión entre los políticos de antes y un recambio generacional. Si comete menos errores que sus rivales, Keiko Fujimori debiera ser capaz de convertir su ventaja actual en una mayoría de votos en la segunda vuelta de junio de 2016.