Jaque mate al aliado

Patricio Navia

La Tercera, agosto 5, 2013

 

Aunque siempre es mejor ganar que perder, la mejor victoria es cuando el derrotado se siente ganador.  A menos que la UDI transforme su imposición de Evelyn Matthei en motivo de satisfacción para RN, los conflictos en la Alianza serán un obstáculo insalvable en la ya difícil tarea de mantenerse en La Moneda después de marzo de2014.  

 

La UDI supo recuperarse del duro golpe que significó la renuncia de Pablo Longueira.  Después de haber obtenido una improbable victoria en las primarias, y pese a que en RN reinaba la frustración, Longueira parecía encaminado a construir una razonable relación de cooperación con RN.  Precisamente porque la entrada de Longueira a la carrera se produjo después que el abanderado RN Andrés Allamand acertara lo que muchos consideraron un golpe bajo al entonces abanderado UDI Laurence Golborne, la tarea de Longueira era especialmente difícil. Por un lado debía ayudarle a la UDI a ponerse en pie. Por otro debía competir contra RN evitando escalar tensiones.

 

La bajada de Longueira dejó a la UDI sin espacio para levantar nueva candidatura sin alienar a RN.  Porque RN intentó ganar por secretaría lo que no pudo ganar en las urnas, la respuesta UDI fue furibunda y poco diplomática. El éxito en la estrategia de la UDI de mantener a un militante como el abanderado presidencial de la Alianza fue facilitado por las disputas internas en RN, donde la tensión entre liberales y conservadores es más fuerte y visceral que la histórica entre RN y UDI. Solo días antes de la bajada de Longueira, el presidente RN Carlos Larraín sorprendió a La Moneda al anunciar un acuerdo con la Concertación para reformar el binominal.  Como respuesta, el Presidente Piñera, de la mano de la facción liberal de RN y de la UDI, impulsó su propia propuesta de reforma.

 

Al apoyar la candidatura de Matthei, Piñera no solo evita que se alcen competidores en RN para sus aspiraciones presidenciales en 2017. También puede asestar un golpe al liderazgo de Larraín al interior de RN.  Así dará a los liberales RN la oportunidad de tomarse el partido más inorgánico de la derecha chilena y construir por fin la anhelada nueva derecha.

 

En la nominación del candidato presidencial de la Alianza, la UDI se pudo imponer a RN porque supo disciplinarse detrás de un objetivo.  Mientras las distintas facciones de RN saldaban cuentas internas y pensaban más en 2017, la UDI demostró cohesión y unidad partidista.

 

Pero lograr que RN ratifique a Matthei—el jaque mate al que se refirió el alcalde Francisco de la Maza—será la parte más fácil. Forjar la unidad de la derecha será un desafío más difícil para la UDI.   Con un RN dividido en dos almas—ninguna de las cuales ve en la UDI a aliados confiables de largo plazo—la UDI deberá planear muy cuidadosamente su jugada para no quedar jaque mate ante la candidata de la Concertación en la carrera que más importa, la presidencial de noviembre.