¿Re-encanto con la politica?

Patricio Navia

La Tercera, julio 1, 2013

 

Los casi 3 millones de chilenos que desafiaron el invernal frio para votar ayer echaron por tierra la tesis de la desafección de los chilenos con politica. Pero las diferencias en participación, que confirman que el voto voluntario sesga el universo electoral a favor de los chilenos de más ingresos, también dejaron en claro que algunos ganadores de ayer no son necesariamente los que hubieran ganado si la participación en los sectores populares hubiera sido más alta.  Por eso, ya que uno de cada cuatro votantes habilitados se molestó en participar en las primarias presidenciales de la Concertación o de la Alianza, los niveles de involucramiento con las decisiones que afectan al país demostraron que la desigualdad en Chile se plasma también en la forma en que ejercemos la democracia.

 

Si bien los cálculos más optimistas hablaban de una participación en torno al 10% del padrón, ayer uno de cada cuatro chilenos habilitados para votar participó para escoger a un candidato presidencial (descontando a los que viven fuera del país y a los ya fallecidos erróneamente inscritos).  La alta participación, que representó más de la mitad de los que votaron en las municipales de octubre pasado, pone en tela de juicio los cuestionamientos que hablaban de una desafección de los chilenos con la política.  Con tasas de participación en primarias voluntarias más altas que muchos países que las practican hace décadas, los chilenos dejaron en claro que privilegian la vía institucional por sobre las alternativas de marchas o protestas.  Más chilenos votaron ayer que todos los que han marchado en varios años.

 

El hecho que cuatro de cada cinco electores haya optado por alguno de los candidatos de la Concertación da motivos de satisfacción a la coalición de centro-izquierda que quiere volver al poder en noviembre.   Pero si consideramos que la votación de la Alianza se concentró en las comunas más prósperas del país, las razones para celebrar en la Concertación son aun mayores.  La coalición de centro-izquierda demostró tener una base electoral mucho más transversal que la coalición oficialista.

 

La no uniforme participación también constituye una señal de advertencia sobre el compromiso con la democracia y la inclusión al sistema que sigue siendo tan desigual en nuestro país. Pese a tener la mitad de población que Puente Alto, Las Condes tuvo casi el doble de votantes. Además, casi el 60% de los 96 sufragios en Las Condes votaron en las primarias de la Alianza, mientras que un 75% de los 55 mil que sufragaron en La Pintana lo hicieron en las primarias de la Concertación. 

 

Estas marcadas diferencias en participación por clase social representan una advertencia para toda la clase política y subrayan las amenazas que se ciernen sobre una democracia donde la gente todavía cree en la política, aunque cree más en los políticos de un color que en los del otro.