Haciendo fuerza contra un rival común

Patricio Navia

La Tercera Blog, junio 13, 2013

 

Aunque Pablo Longueira y Andrés Allamand saben que solo uno de ellos podrá quedarse con la nominación presidencial de la Alianza, los candidatos UDI y RN también entienden que tienen que empujar juntos en la misma dirección si aspiran evitar que la Concertación regrese al poder en marzo del 2014. Por eso, más que marcar diferencias entre ellos, los dos candidatos presidenciales de la coalición gobernante buscarán entusiasmar a las bases de derecha y se unirán en torno al mensaje más urgente para los simpatizantes de derecha hoy. Insistirán en que la mejor forma de evitar el retorno de Bachelet y la Concertación al poder es saliendo a votar por alguno de los aspirantes de derecha el 30 de junio.

 

Después de su sorpresiva irrupción en la carrera presidencial, Longueira ha ordenado las huestes de la UDI y ha limado las asperezas que se produjeron con la operación que bajó la candidatura de Lawrence Golborne y desactivó las primarias legislativas en la UDI.  Aunque sabe que tiene poco tiempo para montar una campaña poderosa, Longueira ha logrado reducir las tensiones en su partido, se ha consolidado como el líder indiscutido en la UDI y ha dotado al partido más poderoso de Chile de un entusiasmo ausente desde la elección presidencial de 1999.  Esta noche, Longueira deberá reafirmar los ánimos de los aleonados militantes UDI, pero también necesitará convencer a los independientes de derecha que su candidatura presidencial es más que una maniobra para fortalecer a la UDI.  Longueira debe convencer que puede ganarle a Bachelet. No basta con demostrar que es un líder hábil y respetado en la derecha.  Hoy muchos en la derecha creen que Longueira es el mejor candidato para perder dignamente frente a Bachelet. Para ganar las primarias, Longueira debe además aparecer como una opción para evitar que la Concertación vuelva al poder.

 

Allamand en cambio buscará subrayar su reconocida condición de moderado para atraer el voto de centro que quedará huérfano cuando Andrés Velasco y Claudio Orrego ya no estén en carrera. Aunque Longueira ha igualado a Allamand en la estrategia de acercarse al Presidente Piñera—cuestión en la que Golborne erró, al pensar más en los votantes de noviembre que en los electores probables del 30 de junio—Allamand también insistirá en resaltar que su candidatura genera menos rechazo que la del líder UDI.  Al llamar a “votar para ganar”, Allamand recuerda a los votantes más duros de derecha que un voto por Longueira hace más fácil que Bachelet llegue a La Moneda.  Allamand debe hablar a electores que preferirían no tener a Bachelet de regreso.  Muchos de esos electores consideran votar por Velasco u Orrego en las primarias de la Concertación.  Si esta noche los convence de que un voto en las primarias de la Concertación—aunque sea por Velasco u Orrego—facilitará el camino de Bachelet a La Moneda, Allamand ganará el apoyo de personas decididas a votar en las primarias. 

 

Longueira y Allamand saben que el camino para que la Alianza retenga La Moneda es cuesta arriba. Los históricos conflictos entre RN y la UDI—que en las últimas semanas ha resurgido en torno a una posible candidatura de Golborne, apoyada desde el sector más conservador de la UDI, en caso de que Allamand gane las primarias—hacen todavía más difícil alcanzar la unidad requerida para evitar lo que ahora parece ser una victoria inevitable de Bachelet. A menos que la participación en las primarias de la Alianza sea lo suficientemente alta como para poner en duda la enorme ventaja de Bachelet en las encuestas, las posibilidades de quienquiera sea el abanderado de la derecha son mínimas.  Por eso, aunque ambos buscarán convencer al electorado derechista que son la mejor carta para enfrentar a Bachelet, Allamand y Longueira deberán hacer fuerza juntos para reforzar la idea de que la elección del 17 de noviembre no es una batalla perdida.