Guantes blancos

Patricio Navia

La Tercera, junio 11, 2013

 

El debate presidencial  concertacionista tuvo más puntos de acuerdo que de desacuerdos. Aunque hubo intentos aislados de críticas de Velasco, Gómez y Orrego a Bachelet, los cuatro candidatos dejaron pasar varias oportunidades para marcar diferencias con sus rivales. En cambio, prefirieron centrar sus críticas en el gobierno, en la derecha e incluso en los partidos políticos oficialistas.

 

En un debate donde los periodistas aparecían más preparados y fueron más directos en sus interpelaciones que los candidatos en sus respuestas, estos 90 minutos tuvieron más intercambios entre los candidatos que entre los candidatos y la candidata.

 

Andrés Velasco buscó diferenciarse prometiendo reformas graduales y rechazando llamados a una asamblea constituyente. Pero aunque criticó indirectamente a Bachelet en un par de temas, no aprovechó la broma que le hizo la ex presidenta sobre la mención a la “vieja política” que hizo su ex ministro. En cambio, buscó subrayar sus coincidencias con la ex presidenta que le lleva una enorme ventaja en las encuestas. Demostrando que está más interesado en alcanzar el segundo lugar que en pelearle la nominación, Velasco pareció hablarle a los independientes que tienen menos posibilidades de ir a votar el 30 de junio. Velasco probablemente fue el ganador entre aquellos votantes que participarán en las primarias de la Alianza y tal vez, incluso entre los que no votarán.

 

José Antonio Gómez buscó diferenciarse con Bachelet desde la izquierda. Anticipando las críticas que le harán a Bachelet los candidatos presidenciales de la izquierda extraconcertacionista en la campaña para noviembre, le recordó a la ex mandataria que no será fácil -ni gratuito- moverse hacia el centro después de ganar el 30 de junio.

 

Claudio Orrego, en cambio, buscó convencer a los votantes del PDC, marcando diferencias en cuestiones morales. Sabiendo que no podrá ganar el apoyo de los electores de izquierda, habló a los votantes concertacionistas más conservadores. Al marcar diferencias en sus posturas sobre el aborto y matrimonio homosexual, buscó monopolizar el voto conservador. Aunque es improbable que éste sea mayoría el 30 de junio, logró diferenciarse exitosamente de sus rivales en cuestiones morales.

 

Sin hacerse mucho daño, los aspirantes apenas se animaron a mostrarse los dientes. Con más acuerdos que desacuerdos, dejaron en claro que los votantes de las primarias del 30 de junio escogerán más a partir de atributos personales que por diferencias ideológicas y valóricas. Porque llegó como favorita al debate y sus rivales no se animaron a interpelarla, Bachelet salió sonriente del debate. Aunque sus rivales también sonrieron, la ex presidenta tuvo mejores razones para hacerlo.