Sub-campeones

Patricio Navia

La Tercera Blog, junio 10, 2013

 

El debate de esta noche entre los aspirantes a la candidatura presidencial concertacionista mostrará la desatada competencia por el segundo lugar en la que están enfrascados el ex ministro de hacienda Andrés Velasco y el ex alcalde de Peñalolén Claudio Orrego. La ex presidenta Michelle Bachelet, amplia gran favorita para ganar del 30 de junio estará presente para recordarle a sus rivales que mientras más gente participe en la contienda que terminará proclamándola a ella como candidata, más cerca de ella podrán estar Velasco y Orrego y más influencia podrán tener en el próximo gobierno.

 

Todas las elecciones tienen algún grado de incertidumbre. Cuando un candidato lleva una enorme ventaja, la duda es sobre cuánta gente saldrá a votar. Si todos anticipan que Bachelet ganará el 30 de junio, solo los militantes más comprometidos se tomarán la molestia de votar. Porque resulta difícil entusiasmar a simpatizantes a que participen en una elección que se cree ganada, Bachelet deberá confiar en la disciplina de sus partidarios y en la capacidad de acarreo y movilización de los alcaldes, legisladores y máquinas de los partidos que la apoyan.

 

La presencia de Orrego, Velasco, y en menor medida del PRSD José Antonio Gómez, le ayudan a Bachelet a aumentar la participación. Además que no hay mejor aliado para un candidato que lidera las encuestas que tener la complicidad de un rival que, al presentarse, legitima el proceso de primarias.

 

Es cierto que siempre hay riesgos. Si la competencia entre Velasco y Orrego entusiasma a demasiados simpatizantes liberales de la Concertación y al mundo DC, la ventaja de Bachelet pudiera verse  disminuida. Pero tan inevitable se ve la victoria de Bachelet que los propios Velasco y Orrego están más preocupados del segundo lugar que competirle a la ex presidenta.

 

Velasco y Orrego parecen no saber que para materializar sus aspiraciones presidenciales, deben sacar del camino a Bachelet. Como sus campañas se han enfocado en marcar diferencias entre ellos, Orrego y Velasco tácitamente reconocen estar más interesados en el segundo lugar que en hacer fuerza juntos para impulsar la renovación de la Concertación.

 

Así como la principal incertidumbre respecto a los resultados de las primarias concertacionistas es sobre quién obtendrá el segundo lugar, las expectativas sobre el debate de esta noche pasan más bien por cuál de los dos candidatos a subcampeón salga airoso.  Aunque tener primarias es mucho mejor que no tenerlas, y siempre son buenos los debates—aunque ahora llegaron tarde y de forma limitada—el hecho que la pelea sea por el segundo lugar y no por quién ganará la nominación concertacionista hace que el debate de esta noche sea mucho menos importante y atractivo de lo que pudo y debió haber sido.