¿Mejor que hace cuatro años?

Patricio Navia
La Tercera, mayo 22, 2013

 

Si hubiera tenido que resumir su discurso en una frase, el Presidente Piñera bien podría haber preguntado al país si están mejor hoy que hace cuatro años.  La petición implícita a los chilenos es a mantener a la Alianza en La Moneda. Pero si los chilenos creen que el país seguirá progresando independientemente de quien ocupe la presidencia, la respuesta bien pudiera ser decepcionante para el Presidente.

 

Aunque el gobierno a veces peca de exitismo y lo traiciona su propio esmero por transformar evidentes logros en los avances más significativos de la historia nacional, es incuestionable que el país mejoró sustancialmente en estos cuatro años. Aunque cada gobierno post-dictadura también dejó al país en mejor posición que en la que lo recibió, el que el primer gobierno de derecha desde Pinochet termine en números azules—y con una combinación de sólidos logros y de errores menores que los de  administraciones anteriores—constituye un legado indesmentible. Después de Piñera, la referencia obligatoria para la derecha ya no será más Pinochet. Aunque le duela a la Concertación—que siempre se benefició de hacer campaña contra la memoria del dictador—los chilenos ahora tienen al menos dos opciones legítimas donde escoger al próximo presidente.

 

Piñera quedó al debe en algunas cosas.  Si la Concertación fue presa del cuoteo partidario, este gobierno ni escapó ni a esa trampa partidista ni tampoco impulsó con suficiente fuerza la meritocracia en la selección de cargos públicos. Además, aunque una parte importante del empresariado no esté contenta con su gobierno, Piñera no logró que la gente dejara de asociar a la Alianza con los grandes empresarios.  

 

En su mensaje de despedida, al preguntar si los chilenos están mejor hoy que hace cuatro años, el Presidente dejó en evidencia las enormes fortalezas y las incuestionables debilidades de su administración. Aunque condujo al país por el sendero del crecimiento, la creación de empleos y la mejora en las condiciones materiales de vida, su gobierno no logró convencer a los chilenos que mantenerse en el sendero del desarrollo depende de qué coalición esté en el poder. Es más, precisamente porque mantuvo la continuidad en la hoja de ruta de la economía social de mercado, el gobierno de Piñera terminó ayudando a que los chilenos crean que el desarrollo y el éxito económico están garantizados independientemente del color político del presidente de turno.