Declaración de guerra

Patricio Navia

La Tercera, abril 19, 2013

 

En las próximas semanas, empeorará el clima político en Chile. Pero como el electorado es moderado y castiga a los peleadores, cuando la campaña entre en tierra derecha, la pintura de guerra que se han puesto los líderes de la Alianza y de la Concertación después de la censura al ministro Beyer, será remplazada por llamados al diálogo y a los acuerdos que harán los candidatos.

 

Las temporadas electorales siempre inducen a la polarización. Porque necesitan el disciplinado trabajo de los militantes, los candidatos deben tomar posiciones que entusiasmen a sus bases. Como los electores indecisos y moderados sólo prestan atención a la campaña cuando se acerca la elección, los candidatos no alienan a nadie al tomar posturas extremas en las primeras batallas. Es más, aunque no participen directamente de la guerra sucia, los candidatos alientan las operaciones que debilitan a las voces moderadas. Como saben que después tendrán que salir a conquistar el voto de centro, buscan primero debilitar a los que ya ocupan ese espacio político.

 

Por cierto, ya que tiene una base electoral más grande, la Concertación se beneficia más con el ambiente polarizado posacusación a Beyer. Pero el rechazo a la maniobra concertacionista hará más por animar el votante duro derechista que cualquier eslogan de campaña de Golborne o Allamand. Nada más efectivo en convencer a la derecha que sí es posible -y necesario- ganarle a Bachelet que ver a la centroizquierda (y al PC) derribar a un ministro por los pecados que inculpan a la propia Concertación.

 

El crispado ambiente político hará complicado avanzar la agenda legislativa del gobierno. Jugando contrarreloj, el gobierno no tiene tiempo que perder. Pero ya que parece difícil que la aprobación del gobierno mejore sustancialmente, la estrategia de lograr que la Concertación también se hunda no es del todo mala. Más aún, porque la única forma de hacer bajar a Bachelet es echarle encima el pesado bulto que representan los impopulares líderes concertacionistas, provocar una guerra de descalificaciones con la Concertación -más que con la candidata de la Concertación- pudiera no ser una mala opción para la Alianza.

 

Pero aunque pudiera ser sangrienta, la guerra sucia entre la Alianza y la Concertación no durará mucho. Una vez que pasen las primarias del 30 de junio, los abanderados presidenciales saldrán a buscar el voto moderado. Entonces, las banderas del diálogo y del entendimiento proliferarán en el escenario político chileno.