Quien gana con la polarización

Patricio Navia

La Tercera, abril 8, 2013

 

Las elecciones se ganan por el centro.  Pero a menos que los candidatos conquisten primero a sus bases, se pueden perder por los extremos.  Ahora que la campaña entra en tierra derecha, los candidatos adoptarán posiciones extremas buscando el apoyo de sus bases antes de emprender la conquista de los votantes moderados.  Como ésta será la primera elección presidencial con voto voluntario, bien pudiera ser que los candidatos prefieran un polarizado votante en la mano que cien moderados electores volando.

 

Aunque la mayoría de los chilenos son moderados, los más polarizados son más propensos a votar. Por eso, los candidatos hacen campaña buscando el voto duro.  Además, el electorado tiende a polarizarse en períodos electorales. Desde que el CEP empezó a preguntar por identificación con coaliciones en 1994, cada año menos chilenos se identifican con la Concertación y la Alianza. Si en 1994 un 47% se identificaba con la Concertación y 19% con la Alianza, en 2012 las cifras fueron 22% y 14%, respectivamente.

 

 

La victoria de Piñera se debió más a una caída en la identificación con la Concertación que a un aumento en la identificación con la Alianza. A medida que se consolidó la democracia, los chilenos abandonaron en masa a la Concertación, no para irse con la Alianza, sino para aumentar las filas de los moderados. Aunque la creciente moderación del chileno es la principal noticia de estos últimos 25 años, los períodos electorales inducen a mayor polarización. En cada año electoral aumentan los que se identifican con las coaliciones y con posiciones de izquierda, centro o derecha.

 

 

Después que a fines de 2005 un 38% se identificara con la Concertación y un 22% con la Alianza, la sintonía con ambas coaliciones cayó a 32% y 16%, respectivamente, a fines de 2006. A fines de 2009, las cifras llegaron a un 26% y 18%, respectivamente, las más altas en tres años. Para fines de 2010 habían caído a 16% y 16%, respectivamente.  En diciembre de 2012, el CEP reportó que la identificación llegaba a 22% y 14%, respectivamente. En 2013 aumentarán nuevamente los identificados con las coaliciones. Pero esas cifras caerán en 2014.

 

 

Como posee una base dura más numerosa, la Concertación tiene más incentivos para polarizar al electorado. Aunque saben que la polarización ahuyenta a los moderados, la Concertación anticipa que ganarán igual si la abstención es alta. Por eso, aunque la acusación constitucional contra el ministro Harald Beyer puede ser incomprensible para una mayoría del electorado, en tanto sea favorecida por la base izquierdista de la Concertación, la candidata presidencial del PS-PPD (y próximamente también del PC) no tiene razones para llamar a sus legisladores a actuar razonablemente. Aunque su piso electoral sea más bajo, la Alianza también cede a la tentación de polarizar el debate en tanto le baste con un tercio de los votos para quedarse con la mitad de los escaños en el Congreso.

 

 

Si bien la política tuvo una mala semana (con la votación aliancista a favor de un condenado por fraude al Fisco para vicepresidente de la Cámara y la Concertación a favor de la acusación constitucional contra Beyer), los incentivos que el sistema da a los partidos para seguir con la campaña sucia harán que este tipo de situaciones de vergonzosa polarización se repitan en los próximos meses.