Primarias donde sea conveniente

Patricio Navia

La Tercera, marzo 9, 2013

 

Aunque hayan expresado públicamente su determinación a realizar primarias, los partidos no quieren ceder el poder de distribuirse los cupos que le tocan a cada coalición. De ahí que la promesa inicial de realizar primarias para todos los cargos de elección popular esté siendo acotada a primarias donde sea conveniente. Conveniente para los partidos y no para los electores. 

 

En principio nadie se puede oponer a las primarias. Entregar a la gente el poder para dirimir entre distintos aspirantes de un mismo partido o coalición es un paso hacia una democracia más participativa y con mejores herramientas de representación.  En un contexto de descrédito de los partidos políticos y ante demandas por renovación en el elenco político, las primarias parecen ser un inmejorable remedio para profundizar y fortalecer la democracia.

 

Pero las primarias generan problemas para las coaliciones. El poder que ganan los simpatizantes es poder que pierden los partidos. Para que una coalición exista, los partidos tienen que negociar candidaturas y cupos.  Por eso, aunque en principio favorezcan la realización de primarias, en la práctica los partidos no pueden renunciar a su poder de negociar listas de candidatos, especialmente en contiendas parlamentarias.  Las expectativas de crecimiento de algunos partidos y los temores de otros hacen que las coaliciones no puedan conciliar su deseo de realizar primarias con la realidad de tener que negociar acuerdos con sus socios de coalición. 

 

Por eso, en semanas recientes, la promesa de primarias amplias, abiertas y competitivas se ha llenado de páginas de letra chica. El gobierno enviará una ley corta que permita a las coaliciones realizar primarias solo para uno de los dos cupos que presentarán en cada distrito o circunscripción. Porque creen que la gente pudiera no estar de acuerdo con el principio de “el que tiene mantiene”, los partidos quieren escoger ellos mismos al menos uno de los dos candidatos de cada coalición. A cien días de que deban realizarse las primarias, esta ley establecería que la gente solo puede escoger a la mitad de los candidatos. La otra mitad queda reservada para los acuerdos partidistas.  

 

Además, varios aspirantes a candidatos han bajado sus candidaturas alegando buscar la unidad de sus partidos.  Además de asociar equivocadamente una primaria con división, esos aspirantes le han negado a la gente la posibilidad de escoger a sus candidatos. Peor aún, varios partidos ya han cambiado el discurso de “primarias abiertas” a “primarias donde sea necesario”.  Incluso algunos cándidamente han advertido que no se puede poner en riesgo la unidad de la coalición solo porque algunos demandan primarias.

 

Después de haberse embriagado con promesas de más democracia y participación, los partidos ahora despiertan con resaca y se apuran en mantener el poder que perderían en caso de que hubiera primarias abiertas y competitivas para escoger a todos los candidatos a puestos de elección popular.