Mi mejor enemigo

Patricio Navia

La Tercera, febrero 27, 2013

 

La polémica que han mantenido los presidentes Evo Morales y Sebastián Piñera respecto del arresto de tres soldados bolivianos en territorio chileno resulta beneficiosa para ambos.  Si bien el incidente añade un obstáculo adicional a la ya compleja negociación entre ambos países para terminar con la mediterraneidad de Bolivia, los beneficios de corto plazo para ambos presidentes superan el costo marginal que tendrá el incidente en la historia de desencuentros entre ambos países.

 

Cuando inició su gobierno, el Presidente chileno estaba dispuesto a tomar riesgos en negociar con Bolivia. Después de todo, el mandatario que logre negociar una salida al mar para Bolivia se convertirá en candidato al Nobel de la Paz. Pero Morales no estaba disponible para participar de las complicidades que requiere una operación así de compleja. El presidente boliviano no entiende que para que su país logre una salida al mar el Presidente chileno tendrá que convencer a la opinión pública nacional, pagando los costos de las críticas nacionalistas.

 

 Ante la negativa de Morales a generar las condiciones para una negociación, Piñera abandonó el esfuerzo. Las relaciones volvieron a su estado permanente de letanía. Cada cierto tiempo, Morales retoma la bandera del mar para Bolivia para desviar la atención de los problemas económicos y de gestión. 

 

Después del arresto de los soldados bolivianos, los gobiernos chileno y boliviano comenzaron a jugar la misma carta del nacionalismo.  Morales intentó convertir a los tres soldados en héroes de guerra.  Piñera buscó demostrar que las instituciones funcionan y que nuestro país respeta y hacer respetar las leyes.  Como el Presidente chileno va de salida, Morales no cree que incurrirá en costos al criticarlo.  Piñera aprovecha la oportunidad para beneficiarse de las irrupciones de nacionalismo que inevitablemente producen las duras palabras de Morales.

 

Si bien la crisis hace que la salida al mar para Bolivia se haga todavía menos probable, los espacios para avanzar ya eran desesperanzadoramente limitados. Pero los beneficios de este impasse para los presidentes boliviano y chileno son tangibles en el corto plazo. Aunque no hubo complicidad para avanzar en una solución a la mediterraneidad de Bolivia, Evo Morales y Sebastián Piñera han demostrado ser mejores enemigos al enfrascarse en una polémica que les traerá dividendos positivos  en el apoyo que ambos presidentes tienen en sus respectivos países.