Primarias revitalizadoras

Patricio Navia

La Tercera, enero 21, 2013

 

Las primarias presidenciales del PDC revitalizaron a un partido que en años recientes ha acumulado muchas derrotas y que parece encaminado a ser partido minoritario y con decreciente influencia en una Concertación cargada a la izquierda. Las 56 mil personas que se apersonaron a escoger a Claudio Orrego en vez de Ximena Rincón probablemente no imposibilitarán la nominación de Michelle Bachelet como candidata de la Concertación, pero sí frenarán la izquierdización de la coalición. Mejor aún, las primarias DC han subrayado que el camino para recuperar el apoyo popular y la legitimidad democrática de la Concertación es permitiendo que sean las personas—y no las cúpulas partidistas—las que decidan los nombres de los candidatos a todos los puestos de elección popular.

 

Aunque muchos celebraron la participación de ayer fue menos del 1% de los que se apersonaron a emitir un voto en las últimas municipales—cuando se batió el récord de baja participación nacional. Pero también la participación fue más del doble de personas de las 25 mil que votaron en las últimas internas del partido.

 

Temiendo una participación baja, el PDC se autoimpuso una meta especialmente poco exigente, 25 mil personas. Pero comparadas con primarias anteriores, la participación de ayer no da razón para la euforia. En las primarias municipales de la Concertación realizadas en 141 de las 345 comunas en 2012, participaron 314 mil personas.  En las primarias presidenciales de 1999, que dieron la victoria a Ricardo Lagos, votaron 1,4 millones de personas.  El candidato PDC, el senador Andrés Zaldívar, obtuvo casi 400 mil votos.  En las primeras primarias realizadas en Chile en 1993, que coronaron al senador PDC Eduardo Frei como candidato de la Concertación, votaron 434 mil personas (275 mil de ellos por Frei).

 

Así  y todo, y ante las voces dominantes en la Concertación—y también presentes en el PDC—que parecen convencidas de que la gente ya escogió a Bachelet, esas 40 mil personas emitieron una advertencia a los jerarcas partidistas.  La gente rechaza que los partidos usen encuestas para imponer candidatos antes que se declaren candidaturas y sin que haya debates donde los aspirantes confronten sus ideas.

 

La victoria de Orrego constituye una advertencia, no garantiza que la Concertación—o el propio PDC—escuchen la voz de la gente.  Muchos parlamentarios DC y militantes de ese partido que aspiran a cargos en el próximo gobierno, intentarán sumarse a la anticipada celebración en el balcón concertacionista de los que creen que la presidencial de noviembre es carrera corrida. Para eso, abandonarán al candidato electo de su partido y brindarán su apoyo a Bachelet cuando ella oficialice su retorno, en marzo. 

 

Si bien la realización de primarias es razón suficiente para que la DC mire de frente al país orgullosa de su desempeño, las próximas semanas serán difíciles para las fuerzas democratizadoras del partido.  Los aparatos partidistas de la Concertación buscarán ratificar a Bachelet—con primarias sin debates significativos entre los candidatos—y se resistirán a primarias abiertas para todos sus candidatos al Senado y a la Cámara. Aunque Orrego y los DC que creen que la gente debe escoger a los candidatos tienen razones para celebrar hoy, la amenaza del peso de la noche de los concertacionistas fácticos ya se asoma en el horizonte.