La bala de plata de Velasco

Patricio Navia

La Tercera, enero 10, 2013

 

Como única garantía contra la celebración de primarias truchas—o la no realización de primarias—en la Concertación, Andrés Velasco pesa más que su 3% de intención de voto en la encuesta CEP. Ya que la Concertación lo necesita a él mucho más que él a la Concertación, Velasco puede exigir garantías para que las primarias sean competitivas, abiertas e incluyan a todos los cargos para senadores y diputados.  Si la Concertación no acepta, Velasco debiera anunciar que será candidato presidencial independiente.  Sus críticas a las malas prácticas tendrán su mejor evidencia en la negativa concertacionista a abrirse a primarias para todo y para todos y Velasco será el principal beneficiario del rechazo a esas malas prácticas.

 

Aunque aspira a ser el abanderado concertacionista, el discurso de Velasco y sus apoyos indican una mayor afinidad con el electorado que no quiere ver a la Concertación de regreso en el poder.  Su apoyo más fuerte (6%) está entre los que se definen de derecha. Su apoyo más débil (2%) es en los grupos de menos ingresos. Los más favorecidos con los bonos de Bachelet son la base de apoyo más sólida de la ex Presidenta. El ex ministro de hacienda—que diseñó e implementó esa política asistencialista—no conecta con el sector popular.

 

El comando de campaña de Velasco—que conoce mejor la experiencia de Obama en 2008 que las realidades de escuelas municipales, micros y precariedad laboral—también refleja el mismo sesgo ideológico. Al definir a la izquierda como “una política con olor a pucho…media hedionda” el principal publicista de Velasco desnudó la debilidad de la campaña. Para ganar elecciones, hay que sumar gente. Al pelear con aquellos cuyos votos necesitas, le haces un pobre favor a tu causa.  Si Velasco aspira a ser el candidato de la Concertación, es mala noticia tener más apoyo en aquellos que no quieren ver a la Concertación en el poder. 

 

Pero lo que ahora parece debilidad bien pudiera ser una fortaleza. Velasco puede potenciar sus posibilidades al usar su candidatura para demostrar que la Concertación no aprendió la lección de 2009. En vez de anunciar “voy”—cuestión admirable pero desconectada de los sueños, aspiraciones y necesidades del chileno medio (que interactúa diariamente con malos olores)—Velasco debiera desnudar la poca convicción democrática de los jerarcas concertacionistas que quieren primarias para ratificar a Bachelet pero no están dispuestos a que la gente decida en las mismas primarias si los quiere mantener de diputados y senadores.

 

Como la Concertación no va a aceptar primarias para todos los cargos de elección popular, Velasco tendrá una buena justificación para dejar la Concertación y ser candidato independiente. Además de cosechar votos descontentos con la falta de convicción democrática concertacionista, Velasco podrá aprovechar la falta de entusiasmo que hay en la propia derecha sobre el desempeño de sus candidatos.  Si en la Concertación no lo quieren y la derecha no está contenta con sus opciones, Velasco debiera matar dos pájaros de un tiro subiendo ahora la apuesta en su lucha por primarias abiertas y transparentes en la Concertación.  Cuando la Concertación no acepte primarias para todo y para todos, Velasco tendrá suficiente tiempo—y herramientas—para llegar a noviembre como un candidato mucho más creíble y atractivo que coseche lo que las encuestas ya muestran, que su candidatura escapa a los restrictivos límites que imponen tanto la Concertación como la Alianza.