Haciendo fuerza contra el adversario común

Patricio Navia

La Tercera, enero 4, 2013

 

Mas que confirmar la ventaja de Golborne o alimentar expectativas de que Allamand va remontando la ventaja que le llevaba el popular ex ministro, la encuesta CEP trajo un mensaje inequívoco para la Alianza. La única forma de construir una alternativa a Bachelet es sumando fuerzas para demostrar al electorado que mientras la Concertación se toma la leche antes de ordeñar la vaca, la Alianza muestra respeto a los electores aplanando las calles para ganar su voto. Una campaña de ideas, propuestas y candidatos que reconocen partir en desventaja es la mejor carta que puede presentar la Alianza contra una Concertación que ya parece embriagada con la aparentemente incombustible popularidad de Bachelet.

 

Aunque Allamand es el candidato que más sube, la ventaja de Golborne es incuestionable. A menos que cometa demasiados errores y que Allamand sorprenda con atributos de personalidad hasta ahora desconocidos, el candidato oficialista será el abanderado de la UDI. Pero de poco le servirá a Golborne ganar la nominación si la Alianza no acorta la distancia que le lleva Bachelet. Por más que eventualmente deban sacar al otro de carrera para convertirse en el candidato de la Alianza, Golborne y Allamand debieran primero hacer causa común contra su más poderoso rival. Al contrastar una posición de humildad con el exitismo que predomina en la Concertación, Golborne y Allamand podrán endosar a la popular ex presidenta el rechazo que genera la Concertación. Mientras la ex presidenta guarde silencio y la Concertación dé un espectáculo repartiéndose la piñata del Estado, Allamand y Golborne pueden hacer causa común para optimizar las chances del oficialismo de mantenerse en el poder.

 

Sólo después de debilitar al enemigo común tendrá sentido que Golborne y Allamand se enfrenten para dirimir el nombre del abanderado del oficialismo. Si se centran demasiado en conseguir la nominación de su coalición, la batalla posterior contra la más probable candidata del oficialismo será muy cuesta arriba. Si en cambio hacen fuerza juntos, apoderándose de la plaza pública y dominando el debate político, Allamand y Golborne construirán una alternativa a lo que ahora parece una carrera corrida. Es más, precisamente porque la ventaja de Bachelet es tan amplia, la mejor estrategia posible -y tal vez la única factible hoy- es contrastar la opción del distante silencio de Bachelet con una propuesta de cercanía y humildad.