Me gustas cuando callas

Patricio Navia

La Tercera, diciembre 10, 2012

 

Los candidatos presidenciales que compiten contra Michelle Bachelet deben recordar que todo problema es una oportunidad disfrazada. La ausencia de Bachelet brinda una inmejorable oportunidad a sus rivales para que definan su personalidad y caricaturicen sus propuestas. En vez de desafiarla a que se apersone en Chile y explicite posturas, sus adversarios debieran aprovechar el silencio de Bachelet para definirla como la candidata del pasado y de las desprestigiadas elites partidistas de la Concertación.

 

Nada más inútil que dar peleas que no se pueden ganar. Más que por sus obligaciones en la ONU (¿alguien puede identificar alguna iniciativa de Bachelet durante su período en ONU Mujeres?), la ex presidenta evita volver porque al llegar a Chile se tendrá que hacer cargo de las divergentes y contradictorias expectativas que predominan en la disfuncional familia concertacionista.

 

Aunque sus silencios ya han confirmado tácitamente su regreso, Bachelet evadirá estar en Chile para el tercer aniversario del terremoto del 27 de febrero. Su alta popularidad no la blindará ante potenciales críticas de familiares de las víctimas mortales del tsunami por los errores cometidos por funcionarios de su gobierno.  

 

Ansiosos por querer cobrarle los costos políticos de la fallida respuesta estatal después del terremoto, sus adversarios ansían que Bachelet regrese pronto. Su principal rival al interior de la Concertación  -su ex ministro de Hacienda Andrés Velasco- incluso ha perfilado su campaña como un desafío a la ex presidenta (“voy aunque venga”). Ya que también deberá dar explicaciones por los errores del gobierno del que fue parte, Velasco es el más interesado en un pronto retorno de Bachelet. Sólo así podrá consolidarse como alternativa viable a la ex presidenta en la Concertación. El resto de los aspirantes concertacionistas aparecen interesados en un pronto retorno de Bachelet más para terminar segundos en la primaria -así explícitamente lo dijo Ximena Rincón- que para ganarle en votos a la ex presidenta.

 

Los abanderados de la Alianza quisieran tener a Bachelet de regreso para que ella empiece a pagar los costos de ser la líder de su impopular coalición. Pero mientras la Alianza no tenga candidato único, habrá más fuego cruzado entre la UDI y RN que intentos por atraer al electorado moderado. ME-O y Parisi deben construirse como alternativas para los votantes que queden desafectos después de que haya candidatos oficiales en la Concertación y la Alianza, respectivamente. Para ME-O es esencial el debilitamiento de Bachelet. Pero mientras más tarde ocurra, menos tiempo tendrá la Concertación para levantar un candidato alternativo.

 

Por más que se realicen danzas ceremoniales en el desierto, difícilmente lloverá. Para regar el desierto, es mejor instalar plantas solares que permitan desalinizar el agua del mar. Para debilitar a Bachelet, sus adversarios deben aprovechar su silencio. No hay para qué retrasar el inicio de la fiesta hasta que llegue la invitada principal. Es más, en la medida en que los aspirantes actuales logren definir la agenda de campaña y se apropien de los temas del país, irán llenando los espacios que aspirará ocupar Bachelet cuando regrese. Si quieren ganarle, deben hacer que el silencio de Bachelet se convierta en un pasivo para su candidatura. Si lo logran, a diferencia del celebrado poema de Neruda, ni una palabra ni una sonrisa bastarán para que Bachelet pueda recuperar el tiempo perdido.