La Haya: ¿Nadie va a hacer leña si cae el árbol?

Patricio Navia

La Tercera, noviembre 26, 2012

 

El gobierno del Presidente Sebastián Piñera comprensiblemente intenta que los partidos políticos no conviertan la sentencia de la corte de La Haya a mediados de 2013 en una oportunidad para avanzar sus propias agendas.  Pero, aunque Piñera logre alinear a los partidos políticos detrás del mensaje, ordenar a los candidatos presidenciales en torno a ese mensaje va a ser más difícil.

 

Como las victorias tienen padres y las derrotas son siempre huérfanas, un fallo adverso para Chile inevitablemente levantará cuestionamientos a las estrategias implementadas por el gobierno actual y por los anteriores. La entusiasta participación de Michelle Bachelet en la toma de posesión de Alan García en 2006 será contrastada con la incapacidad de su gobierno para evitar que las diferencias llegaran a la corte en 2008. El gobierno de Piñera podrá demostrar que muchas decisiones claves del juicio se tomaron durante el periodo de su predecesora. Si Bachelet evita asumir responsabilidades, sus contrincantes fácilmente podrán relacionar esa actitud con la forma en que la ex presidenta hizo frente al Transantiago y a la respuesta de su gobierno al terremoto y al tsunami de 2010.

 

Aunque la opinión pública culpe en parte a Bachelet, el gobierno de Piñera no podrá deslindarse de la responsabilidad en caso de un revés en La Haya.  Aunque La Moneda logre impedir que los partidos fustiguen al gobierno, será más difícil evitar que los candidatos presidenciales lideren las críticas. Por más que quiera ser leal con Piñera, Golborne difícilmente desaprovechará una inmejorable oportunidad para cuestionar las habilidades técnicas y políticas de Andrés Allamand, cuya posición como ex ministro de defensa lo hará especialmente vulnerable. Si el fallo se conoce antes de las primarias concertacionistas, los otros candidatos concertacionistas aprovecharán la ocasión para cuestionar el liderazgo, la visión y capacidad de Bachelet.  El resto de los candidatos cuestionará tanto a la Alianza como a la Concertación, ya sea desde la tribuna nacionalista populista o bien a través del argumento que hubiera sido mejor negociar una salida que perder el caso en La Haya. Nada mejor para resaltar el agotamiento tanto de la Concertación como de la Alianza que un revés en La Haya donde tienen responsabilidades compartidas gobiernos de ambas coaliciones.

 

Cuando un árbol cae en medio de una campaña presidencial que se anticipa reñida, resulta difícil creer que los candidatos se abstendrán de hacer leña del árbol caído.