Si no puedes con ellos, UDIte a ellos

Patricio Navia

La Tercera, noviembre 19, 2012

 

La proclamación de Laurence Golborne como candidato presidencial UDI demuestra que en democracias competitivas con campañas reñidas,  los partidos deben moderar sus mensajes y los candidatos obtener apoyos de las maquinas partidistas.  Golborne suma a sus aspiraciones presidenciales la estructura partidista más poderosa que existe hoy en Chile. La UDI abandona su dogmatismo ideológico y acepta que si París bien vale una misa, La Moneda bien vale tener a un agnóstico como candidato.

 

Desde 1999, cuando Joaquín Lavín estuvo muy cerca de derrotar a Ricardo Lagos, las elecciones presidenciales en Chile son altamente competitivas.  En 2005, la suma de votos de Lavín y Piñera superó los de Bachelet.  La Concertación todavía cree que perdió en 2009 por errores propios más que por méritos de Piñera. Las elecciones de 2013 debieran ser igualmente competitivas. Contrario a los que equivocadamente creen que la única duda es quién celebrará en el balcón de la victoria junto a Bachelet, la incertidumbre de las elecciones aumenta a medida que se acerca el día de la votación. Nada más contraproducente que el exitismo de los que quieren tomarse la leche antes de que los votantes ordeñen la vaca. Irrespetar la soberanía del electorado es la mejor receta para construir la derrota.

 

La decisión de nominar a Laurence Golborne, cuya historia personal combina la movilidad social ascendente con la eficiencia y pragmatismo empresarial, evidencia que—por más impopular que pueda ser el gobierno actual—nadie en la UDI está pensando en un auto-desalojo.  La UDI parece más decidida que nunca a llegar a La Moneda con un candidato propio. La disputa entre Allamand y Golborne, aunque genere roces entre RN y la UDI que reabran viejas heridas de desencuentros en la derecha, terminará fortaleciendo a la Alianza. Mientras los liderazgos concertacionistas creen que los aspirantes presidenciales de esa coalición son solo teloneros mientras el país espera el retorno de Bachelet, la derecha ya está gastando zapatos en las calles pidiendo el voto de los chilenos.

 

Allamand ha destacado su experiencia política y trayectoria como sus fortalezas. Pero al convertirse en el candidato UDI, Golborne suma la experiencia y trayectoria del partido político más influyente hoy en Chile. Si logra mantener la ventaja que le lleva a Allamand en cercanía y simpatía personal, al convertirse en el candidato de la UDI, Golborne habrá recortado la ventaja de Allamand en las dimensiones políticas.

 

Aunque para ser exitoso en las elecciones se requieren múltiples atributos, una condición necesaria para ganar es entender que hay que salir a buscar el voto—con equipos y estructuras bien armadas—y tener un candidato que represente y refleje los sueños y las aspiraciones de la mayoría. La propuesta que hoy representan Golborne y la UDI es mucho más que la suma de un buen candidato y un poderoso partido político.