¿Gabinete o calle?

Patricio Navia

La Tercera, noviembre 5, 2012

 

Entre aprovechar la visibilidad que permite ser parte del gabinete o salir a la calle para hacer campaña tiempo completo, los presidenciables de la Alianza no debieran equivocar la estrategia. Las elecciones se ganan gastando zapatos, no apareciendo en televisión como ministros de un gobierno que ya comienza su etapa final.

 

El revés de la Alianza en la municipal del 28 de octubre mucho tuvo que ver con lecturas equivocadas de La Moneda.  Aunque puede ser razonable querer que una elección no se politice, no hay nada más político que los votos. Desde el retorno de la democracia, cuando los presidentes han gozado de popularidad—como en 2004, cuando la aprobación de Lagos llegaba a un 60%--sus  coaliciones han tenido buenos resultados en las municipales. En cambio, cuando los gobiernos pasan por un mal momento—como en 2008, cuando la aprobación de Bachelet estaba en torno al 46% --sus coaliciones pagan costos.  La baja aprobación presidencial tuvo efectos negativos sobre la participación. Sin sumar votos, la Concertación ganó alcaldías emblemáticas porque la coalición de gobierno perdió apoyo. 

 

La decisión de retener a los ministros presidenciables en el gabinete—en vez de enviarlos a aplanar las calles junto a los candidatos del oficialismo—dejó a la Alianza en una incómoda posición de cara a las presidenciales de 2013. Aunque el más perjudicado fue Laurence Golborne, que haciendo campaña en  horas libres creyó que podría celebrar en el balcón de Santiago—el oficialismo en pleno está pagando los costos de no haber dado debida importancia a la campaña municipal.

 

Afortunadamente, el gobierno puede corregir rumbo y minimizar los costos de su traspié. Un cambio de gabinete que ponga en la calle a los presidenciables de la Alianza apresurará la carrera presidencial.  Pero el statu quo es demasiado desfavorable como para que La Moneda privilegie la inacción.

 

Es equivocado creer que los presidenciables de la Alianza pelearán con molinos de viento si salen ahora a terreno. Precisamente porque la estrategia de Bachelet es retrasar lo más posible el inicio de la carrera presidencial, mandar a los presidenciables a la calle es la mejor estrategia que pudiera adoptar la Alianza.  Al poner el foco en los electores, la Alianza desnudará la principal debilidad de la probable candidata concertacionista.  Las elecciones no se ganan escondiendo al candidato. Los triunfadores serán aquellos que demuestren capacidad para escuchar a la gente. Hay que encantar al electorado, no dar la impresión de que la decisión ya está tomada. Mientras antes salga a la calle el oficialismo—y más se demore la Concertación—mejores las chances para ganar las elecciones que se realizarán en 52 semanas.  Si un candidato quiere visitar cada una de las 345 comunas de Chile, 365 días no parece ser un tiempo demasiado largo para hacer campaña.

 

Es verdad que mantenerse en el gabinete permite a los ministros presentar una imagen presidencial. Pero recorrer las calles permite demostrar la humildad de aquel que sabe que la decisión final la tienen los electores. Precisamente porque la carrera presidencial ya se inició—y porque la Concertación parece creer que podrá ganar sin hacer el trabajo difícil de recorrer el país—los ministros presidenciables debieran dejar ya la comodidad del gabinete y asumir que las elecciones se ganan aplanando las calles, feria a feria, voto a voto.