Mucho humo, poca energía

Patricio Navia

La Tercera, septiembre 12, 2012

 

La polémica que han generado las críticas de la ministra María Ignacia Benítez a la decisión de la Corte Suprema contra el proyecto termoeléctrico Castilla generará mucho humo e incluso pudiera gatillar una acusación constitucional contra la titular de Medio Ambiente. Pero no ayudará a encarar los desafíos energéticos que enfrenta Chile. Más que por posible violación al artículo 76 -que prohíbe a las autoridades calificar los fundamentos u oportunidades de los fallos-, la ministra debiera ser acusada por notable abandono de sus deberes, toda vez que sus dichos han provocado tanto humo que nos hemos olvidado del debate sobre cómo Chile producirá más energía.

 

Después que Benítez expresara que el fallo contenía “un error”, la reacción de la Corte Suprema pone en aprietos al gobierno. Precisamente, porque necesita una relación de colaboración con la Suprema, el gobierno bien pudiera tener que reemplazar a su opinante ministra.

 

Cuando llegó al poder, Patricio Aylwin -a quien Piñera ha reconocido admirar- ejerció presión sobre la Suprema para que avanzara en cientos de casos pendientes de DD.HH. Después de decir que a la justicia le había faltado “coraje moral” durante la dictadura, Aylwin entendió bien que iba a avanzar poco peleándose con los jueces. Al hacer justicia en la medida de lo posible, Aylwin demostró que la política es clave para sacar adelante las relaciones entre los poderes del Estado. Con sus destempladas declaraciones, Benítez evidenció poca comprensión de cómo hacer política. Al enemistar a la Suprema, la ministra le generó un innecesario dolor de cabeza al gobierno e hizo aún más cuesta arriba los proyectos energéticos en vías de tramitación.

 

El desprestigiado Poder Judicial difícilmente podría haber soñado con una mejor oportunidad para legitimarse que una disputa con un gobierno con baja aprobación. No debiera causar sorpresa que para ayudar a mejorar su propia imagen, el  igualmente desprestigiado Congreso inicie una acusación constitucional contra Benítez.

 

Muchos comprensiblemente pensarán que toda la energía gastada en esta disputa política desvía la atención de los problemas que tendremos en un futuro no muy lejano para generar energía a precios competitivos. Pero gracias a las intempestivas declaraciones de Benítez, la clase política -y los poderes del Estado- le apagará la luz, al menos temporalmente, a esa importante discusión.