La no candidata de teflón

Patricio Navia

La Tercera, agosto 22, 2012

 

La gran noticia de la encuesta CEP es que no entregó nuevas noticias. La estabilidad de la opinión pública chilena obliga a la clase política a esmerarse para convertir mínimas varianzas en tempestades políticas.

 

En la carrera presidencial, Bachelet sigue corriendo sola. En los años 80, la prensa estadounidense comenzó a referirse a Ronald Reagan como el presidente de teflón, porque las críticas a gestión no lograban contaminar su alta aprobación. La comparación con Bachelet resulta inevitable. Pero a diferencia de Reagan, que se ganó su apodo mientras era mandatario, la ex presidenta se ve favorecida por la distancia que la separa de Chile y por su silencio sobre sus intenciones presidenciales y sobre temas políticos conflictivos. Sus problemas recién empezarán cuando aterrice en Santiago y se tenga que hacer cargo de la disfuncional familia concertacionista. La baja aprobación del gobierno, que complica a la Alianza para las próximas municipales, le da un respiro a Bachelet y a su coalición. Si pudiera, Bachelet querría retrasar su regreso a Chile para el día mismo de la próxima elección presidencial.

 

La CEP ha sido un duro golpe para los presidenciables concertacionistas declarados. Sólo si Bachelet optara por no volver, se abriría el juego en la Concertación. Por lo pronto, los presidenciables alternativas son los bocadillos para entretener a los invitados hasta que llegue el plato principal.

 

El independiente Franco Parisi bien pudo haberse convertido en una noticia sorpresiva  en la encuesta. Pero como anunció que ya estaba pisándole los talones a Golborne, Parisi erró al elevar las expectativas. Aunque supere a Andrés Velasco, Claudio Orrego e incluso empate a Andrés Allamand, su 2% de intención de voto tiene sabor a derrota.

 

Marco Enríquez-Ominami es un sobreviviente. Cuando todos lo dan por muerto, advierte que sigue al acecho, aunque necesita crecer mucho más si quiere ser un actor relevante en 2013.

 

En la Alianza, los 15 meses que faltan para las próximas presidenciales debiera ser evitar la desesperación. Laurence Golborne se consolida como la mejor opción. Pero no ayuda ser parte de gobierno impopular.

 

Ya que la Alianza necesita un buen resultado en las municipales de octubre para demostrar que sigue siendo una opción -y para energizar a sus bases- los presidenciables aliancistas debieran considerar la opción de abandonar el gabinete para liderar la campaña municipal de la derecha, que se ve muy cuesta arriba.