Enchulando el binominal

Patricio Navia

La Tercera, julio 3, 2012

 

La mejor evidencia de que la discusión sobre la reforma electoral va por mal camino, es que el debate se ha centrado en el número de diputados y no en la fórmula utilizada para escogerlos. Un enchulamiento del sistema electoral mantendrá la falta de competencia y creará nuevos problemas al otorgar poder desmedido a partidos pequeños y a parlamentarios díscolos.

 

Esta semana, la Cámara iniciará el debate para eliminar el número de 120 diputados de la Constitución. El siguiente paso sería aumentar los diputados a 150, añadiendo dos diputados adicionales en los 15 distritos más poblados. Tendríamos 15 distritos, con cuatro diputados y 45 distritos con el sistema binominal actual. Esta alternativa de reforma es popular en la Cámara, donde ningún diputado actual vería en riesgo su escaño. La inclusión de 30 diputados adicionales permitiría acceso a partidos más pequeños.

 

Los parlamentarios que impulsan la medida parecen desconocer lo impopular que resulta ante la opinión pública aumentar el número de diputados. Después de los escándalos producidos por el aumento de $ 2 millones en las asignaciones a los senadores, se esperaría que los diputados hubieran aprendido la lección. Pero el hecho de que el escándalo senatorial duró tan poco, hace pensar que el efecto negativo por un aumento en el número de diputados también terminará pronto.

 

Una reforma que sume dos diputados en 15 distritos efectivamente induciría a más competencia en esos distritos. Pero un 75% de los distritos seguirían siendo divididos en partes iguales por las dos principales coaliciones. Si el problema del binominal es que imposibilita la competencia, parece poco inteligente adoptar una reforma que no toca el binominal en tres de cada cuatro distritos.

 

El aumento en el número de diputados en 15 distritos también abriría la puerta para que cualquier partido pequeño se convierta en actor de peso desmedido. Si la Concertación y la Alianza se siguen dividiendo los escaños en partes iguales en los otros 45 distritos, los diputados adicionales electos en los distritos más poblados podrán vender su voto -clave para obtener mayoría- al mejor postor. Las acusaciones realizadas por el ex ministro Andrés Velasco sobre la supuesta condicionalidad en el apoyo del senador Guido Girardi a que primero contratara aliados de Girardi en Hacienda, se convertirán en pan de cada día si hay partidos pequeños, cuyos votos sean decisivos para proyectos de ley.

 

Para cambiar el binominal se deben cumplir dos requisitos. Primero, hay que concordar en un sistema que mantenga las fortalezas del binominal, pero elimine sus vicios. Es bueno que los partidos formen coaliciones. Un sistema más proporcional lamentablemente permitiría la proliferación de partidos díscolos. En cambio, un sistema uninominal mantendría los incentivos para las coaliciones, pero también introduciría más competencia.

 

A menos que se introduzca más competencia en todo el país y medidas para evitar la proliferación de partidos pequeños, cualquier cambio al binominal será sólo un enchulamiento parcial.