Hija del general o hijo del ferretero

Patricio Navia

La Tercera, junio 17, 2012

 

En la medida que disminuyen las diferencias ideológicas y programáticas entre las coaliciones, las historias de vida adquieren importancia para inducir a los electores a decidir su voto. Ya que la próxima contienda presidencial verá a los candidatos de la Concertación y de la Alianza ofrecer propuestas y mensajes similares, las diferencias en personalidad y biografías harán la diferencia para conseguir el apoyo de ese bloque clave de votantes pragmáticos que quiere cambios, pero con la seguridad de que se mantendrá la hoja de ruta del modelo social de mercado.

 

En las las coaliciones, la similitud en posiciones programáticas y la afinidad ideológica contribuyen a que los rasgos de personalidad definan cuál de los presidenciables se consolidará como candidato. Al no tener diferencias importantes en visiones de mundo y al compartir los costos y beneficios que implica pertenecer a la misma coalición, los aspirantes que hoy compiten por ser los abanderados en la Concertación y en la Alianza sólo pueden distinguirse por sus atributos personales.

 

Aunque posean distintas habilidades técnicas, los candidatos difícilmente lograrán sacar ventaja destacando sus fortalezas profesionales. Después de todo, ser presidente requiere tener todas las fortalezas posibles. De ahí que resulte tan difícil para la gente priorizar atributos. De hecho, los cinco presidentes desde el retorno de la democracia han poseído atributos profesionales y capacidades técnicas muy distintas. La gente sabe que no hay un modelo de presidente mejor que otros. Los chilenos tampoco pueden anticipar qué atributos serán más importantes en el próximo período. De ahí que escoger a partir de atributos profesionales equivalga a jugar a los dados para adivinar los desafíos que enfrentará el país en los próximos años.

 

Mientras menos diferencias ideológicas existan entre las coaliciones, y al interior de cada coalición, las historias personales y las características de personalidad se tornan determinantes para la gente al escoger a qué candidato darán su voto.

 

Porque ya fue presidenta, los chilenos conocen mejor la biografía de Michelle Bachelet que la de los otros presidenciables de su coalición. Los otros aspirantes deberán construir su campaña diferenciándose de Bachelet. Como resulta difícil marcar diferencias ideológicas con otro concertacionista, los precandidatos deberán destacar elementos de sus historias de vida que los distingan. Nadie le va a ganar a Bachelet por proponer mejores ideas, porque la gente sabe que el candidato de la Concertación hará propias las buenas ideas que surjan en la coalición.  Para derrotar a la hija del general de la Fuerza Aérea, a la que sufrió violaciones a los DD.HH., que vivió el exilio y fue capaz de vivir el perdón y la reconciliación, los presidenciables concertacionistas deberán convencer al electorado que poseen una historia de vida que los hace entender mejor al chileno medio. Para superar a Bachelet, deberán mostrar atributos de personalidad que se ganen la confianza de esos electores que piden cambios a gritos, pero que también tienen un profundo temor de perder todo lo que han logrado en los últimos años.

 

Para ganar la nominación de la Alianza, los aspirantes deberán primero distinguirse del Presidente Piñera. Como inevitable punto de referencia en la derecha, las fortalezas y debilidades de Piñera estarán muy presentes en la campaña para definir al candidato aliancista. Ya que el nominado mantendrá  la esencia de las políticas implementadas en este gobierno, los atributos de personalidad y las historias de vida harán la diferencia en los simpatizantes de ese sector. Hasta ahora, por una combinación de buena fortuna y habilidad para aprovechar la oportunidad de alta exposición mediática, Laurence Golborne ha sido el más exitoso en hacer conocer su historia personal. Para ganarle la carrera por la nominación, los otros presidenciables aliancistas deberán focalizar sus esfuerzos en presentar sus propias historias de vida y construir una relación personal con el electorado a través de sus experiencias biográficas y atributos de personalidad. Enfatizar las habilidades políticas y los conocimientos técnicos es clave para ganarse un puesto en el gabinete. Pero para ser director de la orquesta, se precisa que la gente lo sienta cercano y que crea conocerlo.

 

El hecho que Bachelet y Golborne lleven ventaja en la carrera por convertirse en personajes cuyas historias y personalidades son ampliamente conocidos también constituye una oportunidad para sus adversarios. Solo los candidatos que recién inician la carrera tienen posibilidades de sorprender positivamente, y pueden aprovechar las oportunidades para ganarse el corazón de la gente al develar poco conocidos aspectos de su personalidad y de su historia de vida. Aunque también corren el riesgo de que mientras más los conozca la gente, menos cercanía generen, estos presidenciables tienen mucho más espacio para crecer que los abanderados que lideran las preferencias en la Concertación y en la Alianza, Bachelet, la hija del general, y Golborne, el hijo del ferretero.