Harald Bayer y el renacer de los técnicos

Patricio Navia

La Tercera, junio 10, 2012

 

El celebrado éxito que ha tenido Harald Beyer en el complejo Ministerio de Educación repone el debate respecto de los efectos sobre el desempeño del gobierno que implica nombrar técnicos en lugar de políticos en puestos claves. Comparado con los tropiezos de otros ministros en este y anteriores gobiernos, la experiencia de Beyer nos enseña que al armar un gabinete, los presidentes no debieran prescindir ni de técnicos ni de políticos. De hecho, un gabinete balanceado es la mejor receta para el éxito de un gobierno.

 

Harald Beyer epitomiza la definición de técnico. Doctor en Economía de la Ucla, Beyer tiene una vasta trayectoria en el Centro de Estudios Públicos, donde participó en investigaciones sobre educación, desigualdad, desarrollo y crecimiento, entre otros temas. Aunque tomó parte en diversas negociaciones de proyectos de ley (incluida la modernización del Estado y el financiamiento a las campañas en el gobierno de Lagos), Beyer lo hacía desde la trinchera de los técnicos. Durante el cuatrienio de Bachelet, fue miembro del consejo asesor presidencial en Educación. Si bien Beyer ha sido ampliamente reconocido como un técnico capaz y hábil, su nombramiento como ministro de Educación en diciembre de 2011 generó cuestionamientos sobre la conveniencia de que un técnico liderara una cartera que tenía evidentes connotaciones políticas.

 

De hecho, el principal dolor de cabeza del gobierno de Piñera durante 2011 fue el conflicto educacional. La baja aprobación presidencial se atribuye en buena medida a las protestas estudiantiles que tuvieron paralizado al país.  El entonces ministro Joaquín Lavín, que entró al gabinete como candidato presidencial en la sombra, fue remplazado al ser sobrepasado por el movimiento estudiantil.  Su sucesor, el abogado Felipe Bulnes, que había mostrado habilidades técnicas y políticas en Justicia, fue nombrado para frenar la crisis en educación, que había devenido en crisis de gobierno, y que amenazaba con convertirse en crisis nacional. Aunque Bulnes frenó la hemorragia, los conflictos internos del gobierno terminaron por gatillar su renuncia. Parecía improbable que alguien pudiera salir bien parado como ministro de Educación de Piñera.

 

Beyer ha mostrado un liderazgo dialogante, pero, a la vez, firme. El gobierno ha avanzado decididamente en reformas que, sin renunciar a sus propios principios ni ideología, responden a las demandas estudiantiles. Las marchas han brillado por su ausencia y, a diferencia de lo que ocurre en otros ámbitos, el diálogo y cooperación entre gobierno y oposición es la tónica en el debate educacional.

 

En su primer gabinete, el Presidente Piñera privilegió nombramientos técnicos. Los problemas experimentados en 2010 llevaron al nombramiento de políticos para fortalecer el gabinete. Los mejores resultados del gobierno se han asociado al arribo de ministros con experiencia política. Pero un análisis más cuidadoso, que incluya tropezones de ministros con experiencia política -como Lavín, el ex ministro de Energía Rodrigo Alvarez o el propio titular de Interior, Rodrigo Hinzpeter- y los éxitos de ministros con un sesgo técnico -como Harald Beyer o el ministro de Obras Públicas, Laurence Golborne- muestran que la condición de técnico o político no determina  el éxito de un ministro. Ya que los unos como los otros pueden triunfar o fallar, un gobierno exitoso necesariamente debiera incluir ambos tipos de ministros, para que el gabinete completo tenga un adecuado balance entre capacidades técnicas y habilidades políticas.