Lo bueno de la CEP

Patricio Navia

La Tercera, mayo 14, 2012

 

De todas las noticias de la encuesta CEP, una positivamente sorpresiva da cuenta de una mejora en la percepción económica futura y en la cantidad de chilenos que cree que el país va por buen camino.  De mantenerse la tendencia, los efectos políticos y electorales de esta mejora en percepción se sentirán en las próximas elecciones municipales y en la contienda presidencial de 2013.

 

Aunque la aprobación presidencial y el posicionamiento de los presidenciables hayan capturado los titulares, el creciente optimismo de los chilenos es una buena señal para el gobierno.  La gente bien puede estar descontenta e insatisfecha con el gobierno y la clase política, pero un 35% cree que el país progresa y sólo un 13% cree que Chile está en decadencia. Estas son las mejores cifras desde fines de 2010, cuando el gobierno todavía se beneficiaba por el exitoso rescate de los mineros.

 

Es verdad que hay múltiples razones de preocupación para que el gobierno—y para la clase política. La aprobación presidencial, la evaluación de las coaliciones políticas y de la gran mayoría de las figuras políticas del país son una mala señal. Pero la opinión pública parece decir que si bien está insatisfecha con el piloto y la tripulación, se siente cada vez más optimista y confiada con la hoja de ruta.

 

La evolución de la percepción sobre la dirección en la que avanza el país presentó una tendencia a la baja al comienzo de este gobierno. Después de que en octubre de 2009, un 57% dijera que el país progresaba, sólo un 41% estaba igualmente optimista en junio de 2010, en la primera medición realizada bajo el gobierno actual. En diciembre de 2010, cuando la aprobación presidencial ya empezaba a mostrar problemas, el optimismo subió a un 49%. Desde entonces, marcó una tendencia a la baja. Los que creían que el país avanzaba por la dirección correcta bajaron en 2011 a un 32% en junio y a 28% en diciembre. La mejora en optimismo, que llega ahora a 35%, debiera generar un cauteloso entusiasmo en el oficialismo.

 

En la próxima contienda municipal buscará la re-elección más de un 80% de los alcaldes en ejercicio. La visión optimista debiera ayudar a que muchos de ellos tengan éxito. En 2008, cuando sólo el 29% creía que el país progresaba, 2 de cada 5 alcaldes en ejercicio perdieron la re-elección.

 

Dado que los problemas de aprobación presidencial pasan el rechazo que producen algunos de los atributos de la personalidad del primer mandatario, será cuesta arriba lograr una mejora sustancial en la aprobación presidencial en lo que resta de gobierno. Tal vez ese no debería ser el objetivo del gobierno. Después de todo, Piñera no será candidato en 2013. Pero si la percepción de que el país avanza siga creciendo, más probable es que la gente vote por la continuidad.  En 2009, el entonces candidato Sebastián Piñera logró combinar un mensaje de continuidad y cambio, que le permitió capitalizar el alto optimismo sobre el futuro que entonces existía en el país. 

 

Ya que la Concertación parece encaminada a realizar una campaña centrada más en el cambio que en la continuidad, el creciente optimismo de los chilenos pudiera ser terreno infértil para un mensaje pesimista.  Ya que los chilenos que creen que el país progresa superan ampliamente a los que creen que Chile va en decadencia, los candidatos que sepan combinar un mensaje de cambio en un contexto general de continuidad tendrán un mensaje que le haga sentido a la ciudadanía.