Dime a quien atacas y te diré a quién temes

Patricio Navia

La Tercera, mayo 6, 2012

 

La mejor forma de saber lo que piensan las coaliciones políticas sobre sus posibles rivales en la próxima contienda presidencial es identificando a los blancos favoritos de sus ataques. Mientras la Alianza cree que Bachelet es la única rival de cuidado, la Concertación solo parece tenerle miedo a Laurence Golborne. Ni los osados concertacionistas que quieren desafiar a Bachelet en primarias ni los experimentados políticos de RN y la UDI que aspiran a ser candidatos generan preocupación suficiente en la trinchera opuesta como para convertirse en blanco de ataques y críticas.

 

Es verdad que Bachelet y Golborne lideran en las encuestas.  Pero los sondeos sólo reflejan una realidad parcial. La popularidad de hoy no es indicador infalible de intención de voto mañana. En 2004, Soledad Alvear era la política más popular del país, pero nunca llegó a ser candidata. En 2008, Ricardo Lagos parecía el candidato inevitable de la Concertación, pero errores personales y de su coalición frustraron su intento por ser el abanderado.   Hoy no sabemos si Bachelet volverá—opción por la que apuestan muchos jerarcas de los partidos centroizquierdistas—o si el independiente Golborne dará suficientes garantías a los poderes fácticos de la Alianza para quedarse con la nominación. No hay garantía de que Bachelet y Golborne estén en la boleta de candidatos en 2013.

 

Pero por la forma en que se comportan los políticos de ambas coaliciones, la posibilidad de que la Concertación opte por algún nombre de recambio entre los que han oficializado sus aspiraciones presidenciales parece tener sin cuidado a la Alianza. Aunque lo pudieran criticar por el Transantiago, por su apoyo al reinicio de las obras en Costanera Center o por cualquiera de sus legados como Ministro de Hacienda, Andrés Velasco no parece despertar el interés de los francotiradores de la Alianza. Tampoco Claudio Orrego ni los otros aspirantes concertacionistas aparecen en el radar aliancista como amenazas de cara a las presidenciales de 2013.  De igual forma, aunque a la Concertación le convendría que la Alianza se enfrascara en una disputa entre sus almas liberales y conservadoras representadas por Andrés Allamand y Pablo Longueira respectivamente, los dardos concertacionistas tienden a centrarse exclusivamente en Golborne. 

 

Como en profecía auto-cumplida, las dos coaliciones parecen creer que las candidaturas de Bachelet y Golborne son inevitables. Mientras más centran la atención en los que lideran las encuestas, más dificultan el camino de los otros aspirantes. Ya que además las coaliciones parecen decididas a evitar las primarias si hay un candidato que lleve ventaja en las encuestas, la estrategia actual parece destinada a que, a través de críticas y ataques, la Concertación apuntale la candidatura de Golborne y la Alianza haga lo propio con la de Bachelet.

 

La política, como competencia legítima por ejercer poder, desnuda pasiones básicas de los seres humanos y los hace actuar a partir de sus temores más profundos y sus aspiraciones más elementales. De ahí que resulta útil aplicar principios simples para entender las complejas tácticas y estrategias de los distintos actores.  Usar la lógica del dime a qué político atacas y te diré a qué político temes ayuda a entender, con meridiana claridad, la forma en que las distintas coaliciones anticipan el próximo escenario electoral presidencial.