Rebelión generacional

Patricio Navia

La Tercera, marzo 18, 2012

 

Las candidaturas de Velasco, Orrego, Rincón y Lagos Weber, si finalmente se anima, comparten con la aspiración díscola de Enríquez-Ominami en 2009 la rebelión generacional. Los líderes del recambio de la centroizquierda se cansaron de esperar que la vieja guardia les permitiera entrar. Cada uno con su estilo, han optado por desafiar a los poderes fácticos y han echado su suerte a la arena de la opinión pública y de los votos. Ya que la vieja guardia no sólo se repitió el plato, sino que descaradamente anunció ser su propietaria, la generación de los que no guardan memoria del golpe militar se ve obligada a repetir el salto al abordaje que, en solitario, dio ME-O en 2009.

 

El portazo en la cara a las aspiraciones presidenciales de ME-O en 2009 por parte de los fácticos potenció al entonces diputado díscolo. Acompañado por muy pocos en su aventura, ME-O rompió con la Concertación. Ahora está en un camino propio, con un partido que, no obstante, aspira atraer al mismo electorado de centroizquierda con el que por 20 años gobernó la Concertación.

 

Los anuncios recientes de Ximena Rincón, Andrés Velasco, Claudio Orrego y posiblemente Ricardo Lagos Weber tienen el mismo tono de recambio generacional. Al igual que ME-O inicialmente, esta generación de recambio quiere producir los cambios al interior del hogar.  Como ME-O, estos cuatro rebeldes también se inspiran en la promesa bacheletista de que nadie se repetiría el plato. Hasta ahora, aprovechando los silencios de Bachelet, los cuatro aspiran a heredar su discurso ciudadano y su imagen de líder distante y a veces incluso opuesta a los partidos concertacionistas.

 

Pero así como guardó silencio cuando los poderes fácticos realizaron primarias truchas en 2009, Bachelet ahora también guarda un cómplice silencio ante las advertencias de la vieja guardia concertacionista de que no tiene sentido intentar nuevas candidaturas cuando la ex presidenta es apuesta fija.

 

Desconociendo que esa popularidad se construye por una lectura retrospectiva, los fácticos demuestran sus dudas sobre la fortaleza de Bachelet al bloquear esfuerzos por realizar primarias abiertas y vinculantes. Pudiera ser que Bachelet haya decidido esperar a ver si la generación de recambio logra entusiasmar al electorado en la campaña municipal. Si fracasa, ella regresaría como la única alternativa. Si tiene éxito, Bachelet no podrá evitar las primarias y posiblemente decline participar.

 

Por eso, aunque sólo uno de ellos pueda llegar a La Moneda, la mejor estrategia de los jóvenes rebeldes es unir fuerzas. Porque Bachelet no quiere tomar partido, la juventud rebelde posiblemente no logre sumar el apoyo de la ex presidenta. Aunque parece improbable que aúnen esfuerzos con ME-O, todos debieran entender, ya que la próxima disputa en la centroizquierda será más generacional que ideológica.

 

Es verdad que sólo uno de ellos podrá llegar a La Moneda, pero la probabilidad de que alguien de esa generación logre desbancar a la vieja guardia concertacionista -por más apoyo que ésta logre tener en Bachelet- depende de que al menos durante 2012, todos ellos -incluido ME-O- remen en la misma dirección y hagan fuerzas hacia el mismo objetivo y sepultar a la generación que vivió en carne propia los turbulentos años que rodearon al quiebre de la democracia de 1973.