Los silencios de Bachelet

Patricio Navia

La Tercera, febrero 26, 2012

 

Su silenciosa estadía en Chile, que coincidió con el anuncio de la formalización de algunos de sus funcionarios de confianza por su responsabilidad criminal en la respuesta del gobierno posterremoto, manifiesta más que cualquier declaración la intención de Bachelet de convertirse en candidata. Uno es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios. Como candidata, la ex presidenta hizo declaraciones irreflexivas de las que después se arrepintió. Quizás ninguna haya sido tan beneficiosa en el corto plazo, pero costosa ahora que se apronta a volver como candidata, como la declaración de que en su gobierno nadie se repetiría el plato.  Ya en La Moneda, Bachelet improvisó otras declaraciones que le trajeron costos.

 

Cuando reconoció que una vocecita le decía que no había que dar inicio al Transantiago desató críticas.  Una vez que reconoció que le preguntaba al ministro de Hacienda por qué no se podía gastar más dinero, Bachelet dio a entender que otros tomaban las decisiones en su administración. Aunque el electorado terminó valorando su honestidad, hay varias frases de Bachelet que ella seguramente hubiera preferido nunca decir. Una vez que dejó el poder -en medio de críticas por la forma en que su gobierno respondió al terremoto-Bachelet volvió a experimentar lo complejo que resulta opinar sobre contingencia.  Si es criticada cuando calla, cuando habla puede ser criticada con más intensidad.

 

El que su sucesor haya privilegiado las declaraciones fuera de libreto también le permite a Bachelet contrastar exitosamente sus silencios con los comentarios   del Presidente Piñera. Las polémicas por sus desafortunadas declaraciones llevan a la opinión pública a mirar con mejores ojos los silencios de Bachelet.

 

Cuando fue candidata en 2005, Bachelet entendió que su atractivo crecía más cuando evitaba intervenciones verbales.  En las primarias, Bachelet buscó reducir el número de debates con la aspirante DC Soledad Alvear. En Talcahuano, el único debate que se realizó antes de que Alvear declinara su candidatura, Bachelet se vio incómoda.  El incidente del "torpedo" que presumiblemente usó para recordar algunos datos subrayó que la fortaleza de la doctora no estaba en los debates públicos ni en las declaraciones improvisadas.  Ya en campaña, aunque es normal que los candidatos que lideran en las encuestas eviten los debates, la decisión de Bachelet de reducir su número respondía a que su comando sabía que ella era desprolija al improvisar declaraciones.

 

En su reciente paso por Chile, Bachelet optó por un evasivo silencio similar al que privilegió hacia fines de 2004, cuando se decidió a ser candidata. El modo de campaña de Bachelet le traerá costos. Para minimizar el daño, su silencio deberá ser complementado con una férrea defensa de los miembros de los  numerosos comandos de campaña de facto que ya se forman en la Concertación.

 

Afortunadamente para ella, los excesos verbales del Presidente Piñera también ayudarán a que los silencios de Bachelet produzcan menos rechazo en la población.