Cuando tú dices sí, yo digo no

Patricio Navia

La Tercera, enero 29, 2012

 

La cándida explicación que dio el diputado comunista Hugo Gutiérrez al explicar su errada votación en contra de una ley que haría más restrictivo fumar en lugares públicos evidencia que la pésima evaluación que tiene la ciudadanía sobre el desempeño de los legisladores parece justificada.

 

Gutiérrez, que está a favor de ampliar las áreas de restricción para los fumadores, votó contra una indicación que lograba justamente eso, porque, según explicó, él tiende a votar precisamente lo opuesto que vota la derecha. Como legisladores de derecha votaron a favor de aumentar la restricción, Gutiérrez no se molestó en entender en qué consistía la votación y simplemente votó en contra. La actuación de Gutiérrez y otros parlamentarios de la coalición Concertación-PC, que también votaron erróneamente sin comprender el proyecto, es reprobable por varias razones.

 

Los diputados que siempre votan contra todas las posturas de la derecha muestran un dogmatismo propio de los peores días del discurso anticomunista de la dictadura chilena. Si para el gobierno autoritario de entonces todo lo que venía de la izquierda era malo, para algunos diputados todo lo que defiende la derecha también lo es.

 

Los votantes chilenos se merecen legisladores libres de dogmas que evalúen los méritos de los argumentos y no voten a partir de su oposición a la adscripción ideológica de quien defiende ciertas posturas. Incluso, si el parlamentario de izquierda cree que hay poca virtud en la derecha, debiera evitar emitir juicios hasta evaluar los méritos de una propuesta que provenga de ese sector. Incluso, un reloj descompuesto da la hora correctamente dos veces al día. No hay mérito en que un parlamentario reconozca que su comportamiento no es motivado por la razón, sino por el dogma.

 

El comportamiento de este tipo de legisladores también evidencia flojera. Para qué leer un proyecto de ley si se puede confiar en que los parlamentarios de derecha sí harán su pega. Para poder votar tranquilamente contra lo que vota la derecha hay que confiar en que la derecha sabe bien lo que está haciendo. Cuando uno cree que la derecha es poco virtuosa, parece insensato creer que sí posee rigurosidad, disciplina y, más aún, buena fe. Dado que les pagan sueldo para que legislen, parece razonable esperar que los parlamentarios al menos entiendan el contenido de los proyectos de ley que están votando.

 

En tercer lugar, este comportamiento evidencia irresponsabilidad. Las personas a menudo usamos "atajos de información" para tomar decisiones. Optamos por comprar productos recomendados por amigos, adquirimos servicios que tengan algún sello de garantía o hacemos negocio con personas que gozan de buena reputación. Pero cuando tomamos decisiones importantes, evaluamos los a favor y en contra de las opciones de forma más seria y meticulosa. Al usar el atajo de información y votar de forma opuesta a como lo hacen los parlamentarios de derecha, los parlamentarios usan una práctica adecuada para decidir qué película ver en el cine, pero impropio para votar una ley de la República.  

 

Ya que su obligación es defender los intereses de sus votantes y lo que ellos estiman es el bien del país, el comportamiento de los diputados que se equivocaron al votar los cambios a la ley que regula fumar en público refleja que, en algunos casos, los parlamentarios se ganan el sueldo usando prácticas que denotan dogmatismo, indisciplina y flojera. En fin, comportamientos que bien pudieran constituir un notable abandono de sus deberes.