¿Cuánta gente va a votar y quién va a ganar?

Patricio Navia

La Tercera, enero 8, 2012

 

A partir de encuestas podemos empezar a despejar dudas sobre los efectos reales de la reforma que ha automatizado la inscripción electoral—incorporando más de 4,5 millones de electores al padrón—y la reforma que hizo la votación voluntaria. El ingreso de nuevos electores será atenuado por la abstención de otros que estando ahora inscritos preferirían no votar.  El rejuvenecimiento del electorado y un mayor peso delos sectores de ingresos medios y bajos serán los principales efectos del nuevo sistema.   

 

En su última encuesta electoral realizada antes de la primera vuelta de 2009, el CEP indagó sobre la disponibilidad a votar tanto de los inscritos como de los no inscritos.  En el sondeo de octubre de 2009, un 19% de los inscritos señaló que se abstendría devotar si el voto fuera voluntario.  A su vez, un 66% de los no inscritos votarían si hubiera inscripción automática. Ya que por cada 10 inscritos hay 5 no inscritos, el efecto neto sobre la participación electoral hubiera sido un aumento en torno a 1,5 millones respecto a los que votan normalmente.  Naturalmente, dependiendo de la incertidumbre sobre el resultado, esos números debieran variar.  En octubre de 2012, habrá 345 elecciones distintas de alcaldes. En tanto algunas serán más competidas que otras, resulta difícil anticipar la tasa de participación nacional. Pero sabemos que las comunas con candidatos seguros tendrán menos participación que aquellas donde haya más de un candidato con posibilidades de ganar.

 

Además del conocido problema de la baja de inscripción de aquellos que cumplieron 18 años después de la transición a la democracia, las personas de clase media alta y aquellos con más educación tienen tasas de inscripción más altas que los de bajos ingresos. Un profesional de 30 años tiene muchas más posibilidades de estar inscrito que una pobladora que no terminó el colegio. Los estudiantes universitarios tienen más probabilidades de estar inscritos que los de centro de formación técnica, y éstos a su vez tienen una tasa de inscripción superior que los jóvenes que trabajan en la construcción o están desempleados. La inscripción automática permitirá que los chilenos de menos ingresos puedan optar a votar, mientras que el voto voluntario tendrá efectos negativos más importantes sobre las personas de más ingresos y mayor edad. Esto porque ese grupo está especialmente sobre representado entre los actualmente inscritos, que están obligados a votar. 

 

Finalmente, la encuesta CEP de 2009 también indagó sobre la intención de voto presidencial entre inscritos y no inscritos. Si bien ME-O subía entre los no inscritos que votarían con inscripción automática, también recibía alto apoyo entre los inscritos que se abstendrían con voto voluntario. Sumando y restando, ME-O mejoraba 2,3%, Frei bajaba en 1,7% y Piñera mejoraba en 0,2%. El orden de llegaba se habría mantenido igual.

 

Ahora que la reforma ya se ha hecho, las personas ya no contestarán preguntas hipotéticas, sino que tomaran decisiones que tendrán efectos reales. Pero conviene ser cauto respecto a los cambios que producirá esta reforma.  Así como hay factores que inducirán a una mayor participación, hay otros que harán más fácil la abstención.  Claro que aunque haya la misma cantidad de gente en el estadio, si habrán diferencias respecto a las simpatías de los votantes y a su composición sociodemográfica.