La Izquierda ex extra parlamentaria

Patricio Navia

La Tercera, diciembre 11, 2011

 

Al entrar formalmente al juego político de los acuerdos y coaliciones con su llegada al Congreso, el Partido Comunista perdió su lugar dominante en la izquierda extraparlamentaria. Pero ganó mucha más influencia en la arena donde se forjan las leyes. Todo lo que perdió de legitimidad en la izquierda extraparlamentaria (que a menudo es también antisistema) lo ganó con creces al posicionarse sólidamente como una alternativa de izquierda a la Concertación.

 

Desde el plebiscito de 1988 que el Partido Comunista ha enfrentado la disyuntiva de mantenerse fuera del juego democrático que se rige por las reglas heredadas de la dictadura o entrar a cambiar el sistema desde dentro. El especial encono de la dictadura contra el marxismo-leninismo, el tardío llamado del PC a votar contra Pinochet en 1988, y su rechazo a sumarse al proceso de renovación que vivía la izquierda entonces dejaron al PC fuera del juego político institucional en el primer gobierno de transición. Aunque el PC debutó en elecciones municipales de 1992, las restricciones del sistema binominal y la poca disposición del PC y de la propia Concertación a formar una alianza mantuvieron la condición extraparlamentaria del PC durante 20 años de democracia.

Bajo el liderazgo de Gladys Marín entre 1994 y 2005, el PC lideró la izquierda antisistema. Caracterizado por simpatizantes como consecuente y por oponentes como intransigente, el PC defendió principios y rechazó acuerdos. Renegando de la necesidad de todo partido político de avanzar sus causas a partir del apoyo y de las fuerzas que posee (aunque su desafío de mediano plazo sea construir más apoyos), el PC prefirió estancarse sin transar. El modelo social de mercado se fortaleció mientras el PC se mantuvo como solitaria voz que clamaba en el desierto. Recién en las municipales de 2008, el PC llegó a un acuerdo de omisión con la Concertación que le permitió ganar siete alcaldías, incluyendo la simbólica comuna de Pedro Aguirre Cerda. En las parlamentarias de 2009, el PC presentó candidatos en nueve distritos, eligiendo tres diputados. Aunque la noticia de esa elección fue el regreso al poder de la derecha, el ingreso del PC al Congreso dejó un vacío en la izquierda extraparlamentaria y lanzó un desafío al PS-PPD por la representación del voto de izquierda dentro del sistema institucional.

 

Con el incuestionable liderazgo de Camila Vallejo en el movimiento estudiantil en 2011, el PC consolidó aún más su transición hacia un partido integrado al sistema político institucional. Aunque los elementos más radicales del movimiento tienten a algunos a volver al pasado extraparlamentario, las incuestionables cuotas de poder que se obtienen dentro del sistema-con su coligada capacidad para cambiar las condiciones materiales de vida de la clase trabajadora-y la posibilidad de seguir creciendo electoralmente confirmarán la apuesta del PC por tratar de cambiar el sistema desde dentro. De ahí que los defensores de la tesis de cambiar el sistema desde fuera crecientemente vean al PC como un partido que traicionó la causa. Para el resto del país, las críticas que recibe el Partido Comunista por jugar dentro del marco institucional son evidencia de que nuestra democracia se consolida y profundiza, pese a su innegable origen autoritario y no obstante haber nacido desde el mismo vientre de la dictadura militar.