Blindajes y democracia

Patricio Navia

La Tercera, noviembre 21, 2011

 

Hay pocos conceptos más incompatibles con la democracia que el blindaje y la oposición a las primarias. Los primeros buscan restringir el campo de acción de los ciudadanos, que pudieran aspirar a resultados distintos a los que promueven los liderazgos partidistas. La ausencia de primarias, en tanto, desnuda las falencias de un sistema crecientemente incapaz de entregar profundización democrática. Los opositores a ellas personifican la regresión autoritaria.

 

La historia de la Concertación está asociada a la evolución de las primarias como la herramienta para seleccionar sus candidatos. Cuando la coalición permitió que la gente decidiera, su fuerza aumentó. Cuando las definiciones se tomaron entre cuatro paredes, su apoyo disminuyó. Las movidas tácticas de 2005 constituyeron la primera regresión en cuanto a principios democráticos. Los estrategas de las candidaturas manipularon el calendario de primarias para que los caciques partidistas negociaran el mejor momento para la bajada de Alvear y la proclamación de Bachelet. El negativo precedente de 2005 alimentó el error de 2009. Además de manipular las reglas del juego a voluntad, los jerarcas concertacionistas terminaron por realizar unas primarias truchas. Después de haberse opuesto al gobierno militar, la Concertación usó las mismas tácticas que usó la dictadura en sus consultas nacionales. 

 

A la vez, la derecha curiosamente avanzaba en la dirección opuesta. En 2005, al presentar dos candidatos, la Alianza permitió a sus simpatizantes escoger entre la UDI de Lavín y la RN de Piñera. La victoria de Piñera produjo tal efecto devastador en el gremialismo que hasta hoy es incapaz de levantar una candidatura presidencial. Desde que dejó atrás su fuerte identificación con el autoritarismo, la derecha ha progresado-insuficientemente-al permitir más espacios de participación a sus simpatizantes en la nominación de autoridades y candidatos.

 

La ausencia de primarias para seleccionar candidatos ha inducido a que muchos aspirantes se desafilien de los partidos y se presenten como independientes. El 11% de los alcaldes electos en 2008 fueron independientes, aunque la mayoría de ellos tenía cercanía con alguna coalición.

 

Al oponerse a primarias abiertas y vinculantes (sin letra chica) para escoger a candidatos a alcaldes, los aparatos partidistas anticipan ya su postura para las presidenciales y parlamentarias de 2013. Además de anunciar "competencia regulada" para el Senado -que en realidad quiere decir "no competencia"- el PS y la DC confirman su apego al principio de "el que tiene mantiene", cuestión que los partidos que buscan terminar con las desigualdades heredadas no debieran defender.

 

La proliferación de blindajes y las resistencias partidistas a primarias de verdad dejan en claro que las tendencias autoritarias no son exclusivas de gobiernos militares. Cuando comienzan a usar blindajes para bloquear la voluntad de la gente, los líderes partidistas se convierten en una amenaza para el funcionamiento de la democracia.