Primarias y las reglas del juego

Mauricio Morales y Patricio Navia

La Tercera, Septiembre 12, 2011

 

Luego de la mala experiencia de las primarias para elegir al abanderado presidencial en 2009, la Concertación ha prometido primarias abiertas de verdad para 2012 y 2013. Aunque el mecanismo para implementarlas no está definido, si se impone una de las opciones en discusión, un candidato deberá enfrentar una primaria en su partido, una primaria con los otros candidatos de la coalición y, finalmente, la elección oficial. El exceso de elecciones, en lugar de fortalecer al ganador de la primaria concertacionista, podría debilitarlo tanto en términos financieros como políticos. Esto último derivado de las naturales fricciones de todo proceso electoral. Además, el interés de la gente disminuye cuando se realizan demasiadas elecciones.

 

Para optimizar los buenos aspectos de realizar primarias, sugerimos dos mecanismos alternativos. El primero es el doble voto simultáneo. Cada partido compite en las primarias de la Concertación en una lista, con la cantidad de candidatos que desee. Cada elector vota por un candidato. Los votos se suman por partido. El ganador es el candidato más votado dentro del partido más votado. Con este sistema, los partidos evitan la desgastante primaria interna y enfrentan la primaria de la coalición con todos sus candidatos, reduciendo significativamente los costos económicos y políticos, y acortando el periodo de campaña. Cada candidato intentará ser el más votado dentro de su lista, pero a su vez debe aspirar a que su partido obtenga más votos que los otros partidos de su coalición. Así, habrá competencia entre los candidatos de cada partido por ser el más votado, pero también entre los partidos para lograr la mayoría. Además, habrá más competitividad e incertidumbre en las elecciones.

 

La única contra-indicación de este sistema electoral radica en que, en algunos casos, el ganador pudiera no ser el candidato con más votos. Si en una comuna algún partido presenta cuatro candidatos y gana la primaria, es posible que un candidato que obtenga por ejemplo sólo el 12%, pero que su partido sume un 40%, sea el ganador, derrotando a un candidato único de otro partido que haya obtenido el 20%. Así y  todo, este sistema estimula la competencia y, además, permite que compitan independientes en las primarias concertacionistas.

 

El segundo mecanismo es el del voto alternativo. Se pueden presentar todos los candidatos que lo deseen. Si hay cuatro candidatos, los electores explicitan sus preferencias ordenándolas en primer, segundo, tercer y cuarto lugar. Si un candidato obtiene más del 50%, gana automáticamente. Si no hay mayoría absoluta, se elimina el candidato que quedó en último lugar y se suman las segundas preferencias de esos votantes. Así, cada votante puede estar seguro que su voto no se pierde. Aún si apoya en primer lugar a un candidato con pocas opciones, siempre puede explicitar su orden de preferencia por todos los otros candidatos. Este sistema resta fuerza a los partidos y favorece un poco más a los independientes. Además, permite que la gente ordene a los candidatos en cualquier orden y no solo por militancia partidista.

 

Cualquiera de los dos mecanismos permite que la Concertación—y la Alianza, por cierto—realicen una sola primaria, respetando las dinámicas de sus propios partidos, incentivando una mayor participación electoral y dotando de legitimidad democrática a sus candidatos para la elección de alcaldes.