Los jóvenes detrás de las marchas

Patricio Navia

La Tercera, agosto 21, 2011

 

Aunque se hayan convertido en el símbolo de la juventud y nos inspiren a ser una sociedad menos excluyente, más igualitaria y meritocrática, los jóvenes que marchan por las calles no son representativos de todos los jóvenes chilenos. Constituyen un grupo privilegiado que tiene más posibilidades de estar entre los beneficiados del sistema que en la vereda de los excluidos.

 

En una encuesta realizada por la Escuela de Periodismo de la UDP en septiembre de 2010 a una muestra representativa de chilenos entre 18 y 29 años, los jóvenes señalaron la droga como el principal problema que enfrentaban (31,9%). Esa cifra era mayor en los estratos bajos (42,2%) que en los sectores medios y altos, 29,5% y 20,7%. En segundo lugar, un 22% señaló la falta de oportunidades laborales. El sector alto lo ve como un mayor problema (28%) que los sectores medios o bajos (20%), lo que parece confirmar la mayor dificultad para encontrar trabajo que tienen aquellos con mayor preparación y superiores expectativas de ingresos. El tercer problema es la falta de oportunidades de estudio y acceso a la educación, mencionado por un 16,7%. El sector medio aparece más preocupado por esto (20%).

Los jóvenes parecían desafectos del sistema político. Ante la pregunta de cuánto creían que sus acciones influían en las decisiones de las autoridades, un 46% escogió "nada". Sólo un 18,2% dijo creer que sus acciones tenían una influencia significativa.

 

Excluyendo a los menores de 20 años, un 29,5% del sector bajo no completó la educación secundaria. En los sectores medios y altos, ese porcentaje sólo llega al 8,2 y 1,7, respectivamente. Los jóvenes con estudios universitarios o títulos técnicos alcanzan a un 82% en el sector socioeconómico alto, un 29,9% en los medios y un 28,8% en los bajos.

 

Las encuestas siempre muestran que los pobres identifican la falta de oportunidades laborales como el principal obstáculo para la movilidad social, mientras que las clases medias y altas señalan el insuficiente acceso a la educación como el escollo más importante que les impide la movilidad social.

 

Los jóvenes que marchan por una mejor educación y un acceso más igualitario, donde la calidad de la educación que se recibe no dependa de los ingresos de los padres, contribuyen al desarrollo social y político de Chile. Pero en la búsqueda de soluciones y respuestas para mejorar el acceso, no debiéramos olvidar a los del baile de los que sobran, los que ya se quedaron fuera del sistema y que acompañan con sus rostros cubiertos, pateando y tirando piedras, la marcha de los que todavía aspiran a soñar con una educación igualitaria y de calidad.