La letra chica del plebiscito

Patricio Navia

La Tercera, agosto 14, 2011

 

Hay pocas instancias de democracia donde las reglas del juego influyen tanto en el resultado final como los plebiscitos. Cuando son adoptados intempestivamente, debilitan esa misma democracia que sus defensores buscan fortalecer. Cuando la democracia representativa está fallando, no es solución reemplazarla por formas de democracia directa donde gana el que redacta la letra chica.

 

Cuando la democracia representativa no funciona bien y la clase política carece de legitimidad, parece atractivo pedir plebiscitos para dirimir conflictos sociales, especialmente dados los nuevos avances tecnológicos.

 

La democracia participativa atenta contra el principio de la igualdad. Cuando votamos para presidentes o alcaldes (no para parlamentarios), todos los votos valen lo mismo. Pero el efecto de nuestro involucramiento en política depende del dinero, la fama, la capacidad de convicción o el poder. Los estudiantes tienen tiempo libre para marchar, las madres trabajadoras sin guarderías para sus hijos no.

 

Los grupos de interés organizados ejercen más influencia. Es imposible asegurar igualdad de condiciones en un plebiscito. La efectividad de las campañas dependerá de los recursos de los simpatizantes. Como hay asimetrías de información, no hay cancha pareja para deliberar sobre complejas decisiones. Ya que el acceso a la información es costoso, muchos votarán por una opción desconociendo todas sus implicaciones.

 

Adicionalmente, las reglas del juego son especialmente influyentes en el resultado. ¿Quién decide las preguntas? ¿Qué pasa cuando los resultados implican gastos no considerados en el presupuesto? ¿Nos endeudamos o subimos los impuestos? ¿Cuáles? ¿Qué pasa cuando las decisiones de la mayoría atentan contra los derechos constitucionales de las minorías? ¿Debe el Tribunal Constitucional revisar la constitucionalidad de las preguntas? ¿Deberá votar favorablemente la mayoría o una mayoría de los adultos del país? ¿Quién decide el contenido de la letra chica del plebiscito?, ¿la Alianza y la Concertación?

 

En California, el estado con la historia más extendida de plebiscitos en Estados Unidos, se han realizado desde 1849. Sólo se pueden realizar en una jornada electoral regular, una o dos veces al año. Se precisa de un patrocinio del 5% (en algunos casos 8%) de los votantes de la última elección. Desde 1982 se han realizado más de 350 plebiscitos, algunos especialmente controversiales (como el que revirtió la decisión de la legislatura estatal de autorizar el matrimonio homosexual). A su vez, después que un plebiscito hizo casi imposible el aumento de impuestos estatales a la renta, muchos otros han forzado al gobierno estatal a aumentar el gasto. Nada obliga al electorado a ser consecuente en su voluntad intertemporal. En Federalista N°10, James Madison advirtió contra las instancias de democracia directa que permitían a facciones organizadas (grupos de interés) aprovecharse de pasiones temporales de la ciudadanía para imponer reformas inconducentes al bien común. Los californianos desconocieron la advertencia y ahora pagan las consecuencias de un electorado desatento que repetidamente cae víctima en cuentos del tío orquestados magistralmente por grupos de interés con buenos equipos de publicidad.

 

Es insensato reemplazar una democracia representativa que no funciona bien con una democracia directa o participativa. Resultaría más razonable realizar reformas que hagan que nuestra democracia representativa funcione mejor.