Sobreviviente

Patricio Navia

La Tercera, julio 19, 2011

 

El cambio de gabinete fue mucho más importante por lo que no pasó que por la llegada de pesos pesados UDI o por la silla musical. Su permanencia en Interior convierte a Rodrigo Hinzpeter -e indirectamente al propio Presidente Sebastián Piñera, su más importante aliado- en el principal ganador en este cambio. Si bien Piñera debió hacer concesiones y Hinzpeter quedará con menos poder, la sonrisa en su rostro reflejaba que sobrevivir siempre es mejor que quedar  fuera.

 

La llegada de Pablo Longueira y de Andrés Chadwick son algunas de las concesiones que debió hacer Piñera. Pero el Presidente demostró su muñeca negociadora.

 

Longueira deberá combinar preocupaciones técnicas y legales que serán cercanamente vigiladas desde La Moneda y desde Hacienda. Hasta ahora, nunca un Ministro de Economía ha logrado contrarrestar el poder de Hacienda. Por más poderoso que sea, Longueira entra en un ministerio donde será difícil lucirse. Aunque la UDI quería a uno de los suyos, genética e históricamente puros en La Moneda, Piñera nombró también a un primo. Antes de ser UDI, Chadwick era pariente del Presidente.

 

El resto de los cambios fueron ajustes razonables y necesarios. Reemplazar a Lavín en Educación parecía inevitable. Darle un premio de consuelo fue un gesto comprensible. Al nombrar a Bulnes en Educación, Piñera corre un riesgo. Pero si mantiene su espectacular desempeño en Justicia, Bulnes avanzará decididamente hacia la solución de al menos algunos de los problemas en su nueva cartera. Además, Bulnes es más aliado de Hinzpeter que Lavín, por lo que su nombramiento también es un espaldarazo de Piñera a su golpeado ministro del Interior.

 

Todos los gobiernos buscan prolongarse más allá del período. Al nombrar a Golborne, la mejor carta presidencial de la Alianza, en el MOP, el Presidente hace lo razonable. También da inicio oficial a la carrera presidencial. Pero al menos la disputa será dentro del gabinete, por lo que Piñera tiene todavía influencia para afectar su desarrollo en los próximos meses. Si se indisciplinan, Piñera les puede cortar las alas. Si se portan bien, La Moneda puede impulsar aún más sus aspiraciones.

 

Como en todo cambio, el Presidente y su coalición pagarán costos. La silla musical funciona tan bien, sino mejor, que con la Concertación. Los platos repetidos y la homogeneidad de historias de vida en el gabinete también rayan en lo impresentable.