Apoderados de las movilizaciones

Patricio Navia

La Tercera, junio 20, 2011

 

Lo que le daña al gobierno normalmente beneficia a la oposición. Pero el malestar ciudadano resulta tan costoso para el gobierno de Piñera como para la Concertación.  Ya que las protestas implican un rechazo al modelo social de mercado, la intensidad de las movilizaciones son malas noticias para las dos grandes coaliciones, aunque representen una tentación a izquierdizarse dura de resistir para la Concertación.


En declaraciones publicadas ayer, el senador socialista Camilo Escalona señala que sería un error para la izquierda intentar apoderarse de las movilizaciones.  ¿Pero esa es una posición táctica o es reconocimiento implícito de que la izquierda concertacionista ya no personifica la representación de los movimientos sociales? Peor aún, si el PS y el PPD no representan a los movimientos sociales, ¿a quién representan?

 

Desde que llegó al poder, la derecha ha moderado significativamente sus posturas. Este podría ser el quinto gobierno de la Concertación. Pero también podríamos describir a los gobiernos concertacionistas como continuistas del modelo neoliberal. Si bien lo dotaron de rostro humano y le añadieron el componente social, la Concertación legitimó el modelo que ahora rechazan los movimientos sociales. El demonizado “lucro” estuvo detrás de las políticas de subsidios focalizados, privatizaciones y concesiones impulsadas por los gobiernos concertacionistas.

 

Las movilizaciones sociales son tan críticas del gobierno actual como de las administraciones concertacionistas. Es verdad que el que haya un gobierno de derecha desate las ansias de grupos que estuvieron contenidos durante administraciones concertacionistas. Los errores de este gobierno han alimentado el malestar. Los conflictos de interés de ministros que lucraron en universidades a través de subterfugios han alimentado la demanda para poner fin al lucro en la educación. Pero la gente que está en las calles no está demandando el retorno de la Concertación al poder.

 

El Partido Comunista se siente al control del timón de los movimientos sociales.  Las demandas de los movilizados son más afines a sus postulados que a los principios que la Concertación defendió por 20 años. Las movilizaciones han llevado a la Concertación a izquierdizar posiciones, desde Hindroaysén hasta la reforma educacional, pasando por el postnatal y el cobro del 7% a los jubilados para su salud. La Concertación está más a la izquierda que cuando fue gobierno. Aunque siempre es más fácil ser irresponsable en la oposición, muchos concertacionista se sienten libres para volver a su domicilio ideológico después de la derrota de 2010. La izquierda concertacionista parece decidida a competir con el PC por las posturas más izquierdistas. Después de todo, como lo muestran las movilizaciones, allí se está constituyendo la oposición al gobierno de Piñera.

 

Las posiciones moderadas a favor del diálogo son minoritarias en la Concertación. El gobierno tampoco ayuda a fortalecerlas. Si bien las movilizaciones son costosas en el corto plazo, La Moneda sabe que si la izquierda se radicaliza, aumenta la posibilidad de triunfo para la derecha moderada en 2013. Las próximas elecciones no la va a ganar el que saque hoy más gente a la calle, sino el que defienda a esa mayoría moderada a favor de cambios en un contexto de continuidad. En la calle ganan las posturas radicales, pero en las urnas ganan lo que quieren mantener la hoja de ruta. De ahí que pese a la presión de las protestas, el gobierno respire aliviado sabiendo que la Concertación está más interesada en irse a la izquierda que en disputar el centro.

 

Las protestas pueden debilitar gobiernos y generar condiciones para cambios sociales. Pero por su naturaleza contraria al statu quo, las movilizaciones sociales—en especial aquellas motivadas por un malestar—son incapaces de construir alternativas. La clase política debe abocarse a construir alternativas y no a competir por el liderazgo de las protestas. Pero ya que las protestas son contra el modelo concertacionista-aliancista, la izquierda concertacionista pudiera ceder a la tentación de abandonar el barco del modelo social de mercado y subirse a esta nueva ola con dirección y futuro incierto. Peor aún, como el gobierno se ha apropiado del modelo social de mercado, la Concertación se ha quedado sin domicilio ideológico. Las movilizaciones ciudadanas son una poderosa tentación plantar bandera más a la izquierda, aunque eso sea pan de protestas para hoy y hambre de votos en 2013.