Fuego amigo

Patricio Navia

La Tercera, junio 3, 2011

 

El principal efecto político de la brusca caída en la aprobación presidencial se verá dentro de la coalición de gobierno más que en el accionar de la oposición o en la sociedad civil.

 

El 36% de aprobación no fue la única noticia más importante de la encuesta difundida ayer. Las señales de alarma se encienden también en las dos coaliciones políticas. La gente está descontenta con el establishment. Pero el rechazo no es uniforme. Los ministros que mejor resisten la caída en aprobación son precisamente aquellos con más experiencia política.

 

Aunque fue también castigada, la Concertación se beneficia más con el aumento generalizado en la desaprobación de la clase política. Como su probable abanderada se mantiene lejos de la trinchera política, la Concertación puede seguir apostando a una estrategia obstruccionista que lleve a que la aprobación de gobierno y oposición sigan cayendo.

 

El descontento de la sociedad civil no es un resultado de la baja aprobación presidencial, es su causa. La caída en la aprobación en los sectores populares debiera preocupar más a La Moneda. Frenar el efecto negativo del aumento en la inflación de los pobres debiese ser la primera prioridad del gobierno. La conciencia ecológica y la preocupación por la educación son más importantes en la clase media y la clase alta. Pero en los sectores populares se juegan la gobernabilidad y el futuro del gobierno.

 

Al interior de la coalición gobernante, los nervios por el efecto de una alta impopularidad presidencial sobre los comicios municipales de 2012 profundizan las rencillas históricas entre RN y la UDI. Cuando el presidente es impopular, resulta más fácil criticar a los ministros y personeros de confianza presidencial.

 

Hay menos incentivos para apoyar las iniciativas legislativas del mandatario. Aumenta la tentación a abandonar el barco que parece ir a la deriva. Incluso, los aliados más cercanos sienten la necesidad de aconsejar al capitán, a menudo públicamente. La indisciplina se torna menos costosa y se alzan las voces críticas en la coalición oficial.

 

La principal amenaza hoy al gobierno no son las protestas o movilizaciones sociales. Esas ya están incorporadas en la baja aprobación presidencial. Tampoco es la beligerante actitud de una oposición todavía más impopular. Un presidente con una aprobación de 36% debe cuidarse por sobre todo del fuego amigo de aquellos que sinceramente quieren ayudar a retomar el rumbo, y también de los que aprovechan la oportunidad para saldar cuentas pendientes.