Dittborn y las causas de la delincuencia

Patricio Navia

La Tercera Blog, abril 28, 2011

 

El decano de la facultad de economía de la Universidad Mayor Julio Dittborn lamentablemente dejó de lado la rigurosidad científica al escribir un posting asociando la delincuencia al desarrollo económico. En su breve columna Delincuencia y Chorreo Dittborn usó como ejemplo su reciente experiencia viviendo en un barrio de altos ingresos a las afueras de Nueva York para ejemplificar su intuición de que a mayor nivel de desarrollo y sueldos mínimos más altos, menores los niveles de delincuencia.

 

Lamentablemente, antes de escribir, Dittborn no se molestó en pasar por la biblioteca. Hay bastante evidencia de que las tasas de delincuencia en el mundo no tienen una fuerte correlación con el crecimiento económico. Menos aún con el sueldo mínimo. Si algo, la delincuencia—especialmente el robo a la propiedad—aparece más relacionado con la desigualdad y con la exclusión social. Pero claro, ahí Dittborn tendría que haber abogado por reducir la desigualdad en Chile, cuestión en la que históricamente el ex diputado ha estado poco interesado.  Lo suyo corresponde al viejo dogma de derecha de que lo único importante es el crecimiento y que la desigualdad no importa.

 

La creencia de Dittborn es también clasista. Supondría que porque no roban un auto estacionado, los ricos no roban. Habría que recordar escandalosos casos recientes de uso de información privilegiada. O de diputados que usan dineros destinados a arriendos de oficinas parlamentarias para pagar arriendos a simpatizantes o trabajadores de campaña. O para Dittborn, que está en Nueva York, el escándalo de Bernard Madoff. No es la bicicleta de los niños ni hay vidrios rotos en las casas, pero los montos involucrados son más altos. 

 

Pero volviendo a los argumentos de Dittborn. Dittborn sugiere que “un salvadoreño o guatemalteco recién llegado acá se compra un auto en un par de meses si gana el mínimo”. Evidentemente ahí hay un problema de selección. El salvadoreño u hondureño que entra ilegalmente a Estados Unidos quiere trabajar. Si quisiera delinquir, se podría quedar en las maras (pandillas) de su país y ganaría mucho más que el mínimo en Estados Unidos. Dittborn tampoco menciona que los niveles de delincuencia en Estados Unidos son mayores en zonas urbanas o entre minorías raciales, especialmente en la comunidad negra o que las carreras delictuales se inician por lo general antes de que los jóvenes cumplan 18 años. Esto es, antes de que puedan empezar a trabajar y ganar el sueldo mínimo.

 

Supongo que el punto de Dittborn era escribir una provocación para resaltar la necesidad de Chile de crecer más rápido. En eso estamos de acuerdo. Chile debe crecer más. Pero creer que cuando Chile alcance un PIB de 25000 dólares per cápita, vamos a poder dejar de preocuparnos por la delincuencia o no volveremos a tener asaltos a casas o robos de propiedad resulta un poco voluntarista. Siguiendo ese ilógico racionamiento, hoy ya deberíamos tener menos delincuencia en Chile que hace 10 años, cuando éramos más pobres. Por cierto, Estados Unidos debería tener también menos delincuencia hoy que hace 30 años. Pero claro, Dittborn no llegó a evaluar esos argumentos porque en su posting, quiso hacer ciencias sociales como si fuera una conversación de sobremesa, después de un asado en la primavera neoyorquina que finalmente está llegando.