Como una fallida película de Hollywood

Patricio Navia

La Tercera, marzo 22, 2011

 

La visita de Obama terminó pareciéndose a esas fallidas superproducciones de Hollywood que, pese a una impresionante puesta en escena, al inmenso despliegue técnico, a los portentosos preparativos y al destacado elenco, liderado por un actor popular con un desempeño previo histórico, simplemente no cautivan al público.

 

En su correcto discurso, Obama dijo todas las palabras de buena costumbre que repiten los líderes estadounidenses al venir a América Latina. Resaltó el pasado común y el futuro que nos une. Señalando que "todos somos americanos" y enfatizando que buscaba ser socio en igualdad de condiciones, Obama quiso diferenciar su propuesta de las anteriores promesas estadounidenses de cooperación.

 

Al mencionar la Alianza para el Progreso, Obama quiso asociar su nombre a una iniciativa que cautivó la imaginación de millones de latinoamericanos. Pero los tiempos han cambiado. La amenaza de la Revolución Cubana, que indujo a Kennedy a poner atención a la región, ya no existe. Es más, como señaló el propio Obama, varios países de América Latina han encontrado una hoja de ruta para el desarrollo, basada en la consolidación democrática y la apertura comercial.  De ahí que las referencias de Obama a profundizar el comercio hayan sido apropiadas. Pero en vez de prometer eliminar barreras comerciales -especialmente a productos agrícolas- y comprometerse a lograr la aprobación de los acuerdos de libre comercio con Colombia y Panamá, Obama fue bastante menos específico. De hecho, los compromisos ofrecidos son reiteración de anuncios ya hechos.

 

Obama correctamente enfatizó la necesidad de profundizar el intercambio educacional. Pero su comentario pareció desconocer que el número de estadounidenses que estudia en la región ha venido en aumento desde hace varios años y no se hizo cargo de que el aumento de obstáculos para las visas de estudios a Estados Unidos ha hecho más competitivos a otros países desarrollados en el reclutamiento de estudiantes de América Latina.

 

En su discurso, el presidente estadounidense reconoció que hay distintas prioridades en las agendas de los países latinoamericanos. Dependiendo de su nivel de desarrollo, su cercanía a Estados Unidos, los patrones de migración y la naturaleza del intercambio comercial, hay múltiples realidades en América Latina. Más aún, la consolidación democrática ha evolucionado de forma distinta en distintos países. Mientras algunos han avanzado hacia una democracia de instituciones, en otros predominan los liderazgos personales.

 

El discurso de Obama no logró consolidarse como un mensaje coherente a América Latina precisamente porque no se hizo cargo de la diversidad que hoy existe en la región. Obama viajó a Chile para hablarle a toda América Latina. Pero cada país tiene sus propios temas de agenda bilateral con Estados Unidos. Al intentar hablarles a todos, Obama terminó pronunciando un discurso que dejó satisfechos a muy pocos.