Adimark: Una de dulce, tres de agraz

Patricio Navia

La Tercera, marzo 3, 2011

 

La encuesta Adimark entregada hoy, con los datos de aprobación presidencial de febrero, tiene un bocado de dulce y tres de agraz para el gobierno.

 

La primera noticia es buena. La aprobación del Presidente Piñera no siguió cayendo. Pese a las polémicas generadas por el affaire del aterrizaje de su helicóptero y por las declaraciones de la intendenta Jacqueline Van Rysselberghe, la aprobación presidencial se mantuvo respecto al mes anterior. A todas luces, febrero no fue un buen mes para el gobierno y no obstante la aprobación presidencial se mantuvo. Los más optimistas en La Moneda verán esto como señal de que el piso de Piñera se encuentra en 40%. Pero ya que la gente pone menos atención a las noticias políticas en verano y porque la historia nos ha enseñado que no existe el piso en aprobación presidencial, el gobierno no debería cantar victoria.

 

De hecho, la segunda lectura de esta encuesta es que la Alianza cae con fuerza. Los conflictos internos, exacerbados por el affaire Van Rysselberghe, han tenido costos evidentes. El debate sobre la nueva derecha ha sido reemplazado por las ya viejas y gastadas disputas entre las dos almas de la derecha histórica.

 

La encuesta también deja entrever dos advertencias, que tienen sabor agraz. Primero, la aprobación presidencial sigue cayendo en Santiago. El fantasma del Transantiago sigue presente. Aquí, el gobierno paga costos heredados, pero también errores propios. La negativa de la Alianza a trabajar con el gobierno de Bachelet para solucionar el problema en 2007 y 2008 inevitablemente agravó la situación. Si hubiera tenido más fe en sus propias posibilidades electorales, la Alianza hubiera buscado una solución definitiva antes de llegar al poder para así evitar tener que enfrentar el Transantiago como problema propio. Además, los errores cometidos en el manejo del Transantiago en su primer año en el poder también están sumando costos. Los aumentos recientes de las tarifas del Transantiago seguirán erosionando la aprobación de Piñera en la capital.

 

La segunda advertencia es que el desencanto con el gobierno Alianza mejora la posición relativa de la Concertación. La coalición que gobernó Chile por 20 años es la única beneficiada cuando la Alianza hace uso de las mismas malas prácticas de nepotismo, amiguismo y cuoteo partidista que desgastaron a la Concertación. Cuando el estándar ético del gobierno es que para mantener la confianza del gobierno basta con no cometer delito, dejando de lado la promesa de estándares éticos propio de un gobierno de los mejores, entonces desaparece la supuesta superioridad moral de una Alianza que tendría tolerancia cero a las malas prácticas que fueron toleradas en los gobiernos de la Concertación.

 

Las noticias de la encuesta Adimark justifican un suspiro de alivio en el equipo presidencial de La Moneda, pero no alejan el fantasma del desencanto popular. Peor aún, la encuesta Adimark envía a la Alianza a la sala de cuidados intensivos y, sorpresivamente, muestra una luz al final del túnel de la confusión y la derrota por el que ahora atraviesa la Concertación.