El fantasma de Bielsa

Patricio Navia

La Tercera, febrero 12, 2011

 

Para algunos, sigue siendo una herida abierta la forma en que se produjo la renovación de la directiva del fútbol profesional, lo que a su vez, contribuyó a la renuncia del popular técnico Marcelo Bielsa. Para otros, es una cicatriz en la que el gobierno tuvo nula responsabilidad. La Moneda no debiera creer que ese tema está cerrado. Ignorar una herida no detiene la hemorragia. Cuando una herida no se cura bien, la cicatriz es más grande de lo que debiera ser.

 

En entrevista en Qué Pasa, el ex presidente de la ANFP Harold Mayne-Nicholls acusó al subsecretario de Deportes, Gabriel Ruiz-Tagle, de haber hecho campaña en su contra en el Mundial de Fútbol. También sugirió que el Presidente Piñera se comportaba como accionista de Colo-Colo al discutir asuntos del fútbol profesional. Esas declaraciones alimentan las acusaciones -no probadas-de que el gobierno estuvo detrás del cambio de liderazgo en la ANFP.

 

Aunque también hubo tropezones del gobierno, éste no debiera descartar que este incidente haya afectado negativamente la aprobación presidencial, que se produjo a la par del escándalo.  El fútbol no es una cuestión central en política. Pero es tema importante para mucha gente que le presta poca atención a la política. De ahí que el potencial daño a la aprobación presidencial en personas poco politizadas.

 

Como el Presidente tiene problemas de credibilidad, no basta con repetir que él no tuvo nada que ver. Sus palabras caerán en oídos sordos. La venta de las acciones que el Presidente tenía en Colo-Colo ayudó a bajar la presión, pero las acusaciones se refieren a supuestas presiones que ocurrieron cuando Piñera y Ruiz-Tagle controlaban el 40% de uno de los clubes que lideró la revuelta contra la entonces directiva de la ANFP.

 

Vale la pena intentar estrategias adicionales. Una reforma legal que introduzca más transparencia y mejor rendición de cuentas a las asociaciones deportivas profesionales ayudaría. Además, sería útil un mea culpa presidencial por la demora en vender sus acciones.

 

El Presidente puede decir que mientras nadie pruebe lo contrario es inocente. Pero esa defensa funciona en un juzgado. La corte de la opinión pública tiene otros criterios. Además, algunos de sus aliados lo llamaron a vender sus acciones meses antes del escándalo. La porfía presidencial contribuyó a alimentar las dudas. "Piñera es rápido para todo, menos para vender sus acciones", dijo agudamente Alfredo Jocelyn-Holt.

 

El gobierno también puede cuestionar al mensajero. Después de todo, Mayne-Nicholls defiende intereses propios, no el bien común. Pero en una guerra descalificatoria, el gobierno tiene más que perder. Además, ya que el popular Bielsa está del lado de Mayne-Nicholls, una guerra de acusaciones sería más costosa para La Moneda.

 

Los gobiernos siempre reclaman ser víctimas de incomprensión y alegan ser acusados injustamente por problemas de los que no son responsables. Los buenos gobiernos diseñan estrategias a partir de esa realidad. En cambio, los gobiernos voluntaristas e inefectivos intentan ser juzgados a partir de criterios que ellos quieren escoger.