La región según García

Patricio Navia

La Tercera, enero 21, 2011

 

Como entusiasta converso al modelo de libre mercado, el saliente presidente del Perú, Alan García, habló ayer ante el Consejo Chileno para las Relaciones Exteriores.

 

En 70 minutos, García improvisó comentarios sobre los modelos de desarrollo y liderazgos políticos latinoamericanos.  Al reflexionar sobre la integración económica, y reiterar su preferencia por el modelo de libre mercado, dijo que la “integración patriotiquera boliviariana y cepalina [refiriéndose al modelo de substitución de importaciones con trabas al comercio internacional] va a morir.”  Varias veces, con sonrientes ironías, criticó al mandatario venezolano Hugo Chávez. Se burló de los que siguen el modelo cubano “fracasado” y los que quieren reproducir un sistema económico que produce “racionamientos de agua y pronto de alimentos”, en clara alusión a la compleja situación venezolana actual. Aludiendo haberse recuperado de sus pecados izquierdistas de juventud, García citó a Marx para explicar que la globalización es inevitable y que el nuevo sistema económico mundial recién está tomando forma.  Advirtió a los empresarios que no se quedaran dormidos en los laureles, que Perú venía respirándonos en la espalda.

 

Al iniciar su discurso, calificó el conflicto de límites como una “cuestión topográfica”, insistiendo en que las inversiones chilenas en Perú estaban seguras.  Bromeó sugiriendo que no se podía decir lo mismo de otros países vecinos, que algunos manipulaban incluso sus cifras de inflación, en alusión a Argentina. Relativizó los sentimientos anti-chilenos en su país, comparándolos con los también inexistentes intereses chilenos por apoderarse de las reservas de cobre al sur del Perú. A partir de los dichos de García, Chile y Perú deberían ser los mejores amigos. Aludiendo al interés del Canciller Alfredo Moreno de incorporar a México a un eje del Pacífico, García alabó a Colombia, diciendo que al finalizar el mandato de Juan Manuel Santos, la economía colombiana será más importante que la argentina. Cuidadosamente, García evitó referirse al presidente ecuatoriano Rafael Correa.

 

Confidenció que advirtió a Lula que el brasileño “estaba repartiendo demasiada limosna” como presidente. Que mejor debía desarrollar la infraestructura, tal como había hecho Chile. Aunque también dijo que con Brasil, por ser “un imperio” y el líder regional, “no se negocia, se acepta.”

 

Explicó que en Perú es políticamente desfavorable llamar a copiar el modelo chileno. Por eso él dice: “lo vamos a hacer mejor que los chilenos.” Remató, con irónica sonrisa, “y creo que lo estamos haciendo.”

 

Sin decir su nombre, dijo que el líder nacionalista Ollanta Humala era un bobo, por intentar una marcha hasta la frontera sur del Perú. Rió ante la invitación a volver cuando fuera presidente por un tercer periodo (2016-2021). Pero no dejó dudas sobre su interés en volver.

 

No hubo tiempo para preguntas del público. García gusta de hablar en extenso. Aunque su discurso sea fervientemente neoliberal, su estilo mantiene el estilo del gran orador latinoamericano, del mandatario convencido de que su liderazgo es más importante que las instituciones y de que su continuidad en la primera línea del poder evitará que su país pierda el rumbo.