El inicio de la carrera presidencial

Patricio Navia

La Tercera, enero 16, 2011

 

El cambio de gabinete desata la carrera presidencial. Para quedarse con la nominación de la Alianza, los ministros presidenciables deberán mostrar una incuestionable lealtad al Presidente Piñera y a su proyecto de gobierno. Después de un día difícil para La Moneda, la carrera por la sucesión ahora se jugará en una cancha donde el presidente pone las reglas.

 

Cuando nombran a su gabinete, los presidentes también ponen fichas en la próxima elección presidencial. Al privilegiar un primer gabinete más técnico que político, Piñera dejó fuera a varios presidenciables. Entre sus tantas aristas, el accidente minero también lanzó a Golborne al ruedo presidencial. Eso demostró que aunque Piñera quería retrasar el debate de sucesión, los tiempos de la opinión pública obligaron a empezar a pensar en el candidato de relevo en el primer año.

 

Este cambio de gabinete revive el debate sobre los técnicos y los políticos, pero sus principales efectos se sentirán sobre la disputa por el liderazgo futuro de la Alianza. Por cierto, si Piñera hubiera pensado que era una buena idea tener más políticos, los hubiera incluido en su primer gabinete. Ahora, Piñera deberá explicar su cambio de opinión, o bien reconocer que erró el camino hace un año. Enmendar errores siempre es bueno. Pero para un presidente que prometió eficiencia y buena gestión, los errores como este no salen gratis. Además, este cambio alimenta las sospechas de que los partidos le doblaron la mano al presidente.

 

Pero Piñera puede convertir este momento difícil en una oportunidad. A la lista de los presidenciables del gabinete—Lavín, Hinzpeter y Golborne—se suman Allamand y Matthei. Es verdad que al dejar fuera a Longueira, el presidente se compra otro problema. Pero Piñera prefiere al senador UDI molesto fuera del gabinete que ver a su principal adversario político compartiendo los logros de su gobierno.

 

Al enviar a Golborne a Energía (y ponerlo a cargo de la crisis en Punta Arenas), el presidente deja en claro que nadie tiene un camino de flores para quedarse con la nominación. Si Golborne quiere la banda presidencial, deberá sortear obstáculos políticamente más complejos que el difícil rescate de los 33 mineros. Los desafíos de los presidenciables recién incorporados tampoco son fáciles. Matthei tendrá que avanzar en un campo minado y no será fácil para Allamand perfilarse como presidenciable desde un ministerio que no se presta para sus fortalezas ni habilidades. Pero ya que todos deberán esforzarse más para poder llegar, el gran beneficiado será el propio gobierno y, por lo tanto, el Presidente Piñera.

 

Después de un periodo a la defensiva por un debate sobre su decreciente credibilidad como presidente, por errores no forzados y por la crisis del gas en Magallanes, el Presidente Piñera ha decidido asumir los costos que implica un cambio de gabinete—y de modelo de gobierno. Los beneficios que puede obtener al controlar la carrera presidencial, y sumar corredores, bien pudieran terminar haciendo de esta una apuesta ganadora.